El siguiente texto es un extracto del libro Los diamantes de gould, los diamantes mandarines y los otros diamantes (ISBN: 9781683253792) Conocerlo, entenderlo, interpretarlo y ayudarlo, escrito por Gianni Ravazzi, publicado por de Vecchi /DVE ediciones.
Introducción
Antes de criar una o varias especies animales, deben tenerse en cuenta ciertos aspectos muy im portantes.
Ante todo, es preciso conocer con bastante profundidad a los animales en cuestión, ya que no se trata de simples objetos o juguetes con los que adornar la casa o pasar el rato, sino seres vivos con necesidades muy concretas que deben satisfacerse.
Además, aunque se trata de actividad muy agradable, no hay que olvidar que la cría de animales en cautividad exige también un esfuerzo considerable.
Nuestra experiencia personal con los pájaros tratados en este libro siempre ha sido muy positiva. Desde siempre hemos criado diamantes mandarines (diamantillos) en grandes pajareras al aire libre, en vista de su alto grado de adaptación incluso a las temperaturas más extremas, así como su robustez y frugalidad.
El carácter alegre y vivaz de estos granívoros australianos es una fuente incesante de diversión: observar cómo vuelan entre trinos y gorjeos es un espectáculo al que muy pocas personas podrán resistirse.

La agradable sensación de confianza que se deriva del hecho de ver cómo se acercan volando hasta nuestra mano para arrancar las florecillas de un álsine blanco o una achicoria compensa sobradamente el esfuerzo necesario para que crezcan sanos y contentos.
Por el contrario, los diamantes de Gould poseen unas exigencias muy superiores y muestran una mayor dificultad para adaptarse a climas extremos. En este caso, siempre hemos optado por la cría en baterías de reproducción, por parejas separadas y utilizando con frecuencia nodrizas de gorrión japonés, dada la dificultad de los diamantes de criar a sus pequeños.
Sin embargo, el placer no es inferior al que ofrecen los diamantillos: basta con un esfuerzo superior, que se ve compensado por el placer de ver crecer los pajarillos provistos de unos maravillosos colores, absolutamente únicos.
En lo que respecta a las demás especies de diamantes que se examinarán en el libro, nuestra experiencia como criadores es demasiado limitada como para considerarla decisiva. Por ello, hemos recurrido a otros profesionales. En general, puede decirse que todas ellas son unas especies bastante robustas y frugales, que están a mitad de camino (en lo que se refiere a dificultad de la cría) entre los diamantes mandarines y los diamantes de Gould.
No conocemos a ningún criador de estos simpáticos alados australianos ·ni aun los menos expertos, o quienes no obtuvieron los resultados que esperaban· que no se haya sentido recompensado por lo que le proporcionaron a cambio de las atenciones que les dedicó.
Diamantes y diamantillos
Quiénes son
Ante todo, es necesario especificar qué aves reciben las denominaciones de diamante y diamantillo, dado que los nombres que los ornicultores atribuyen a los pájaros varían en función de los lugares en los que habitan.
Por ello, aludiremos a las especies con el nombre científico de referencia, teniendo en cuenta que la clasificación científica ha seguido varias rutas y el pájaro posee varios nombres, hemos optado por la acuñada por I. J. C. Galbraith (miembro del Departamento de Ornitología del Museo Británico), seguida también por el célebre etólogo Gerald Durrell.
Antes de examinar cada especie, veamos qué es lo que las hermana, además del nombre:
· son pájaros granívoros de pequeño tamaño;
· tienen un pico grande y ancho; · pertenecen al orden de los paseriformes y a la familia de los estríldidos;
· todos, excepto el diamante cuatricolor, que vive en Tailandia, Borneo y Java, proceden del continente australiano;
· se adaptan con facilidad a la vida en cautividad;
· todos poseen hábitos alimentarios similares y, en ciertas condiciones, incluso pueden llegar a convivir.
No nos queda más que precisar cuáles son los diamantes y cuáles los diamantillos. Cuando se habla de diamantes sin más, solemos referirnos a los diamantes de Gould, es decir, a todas las variedades de Chloebia gouldiae, que es el más hermoso, coloreado y estudiado de los pájaros que vamos a considerar en este libro.
Existen, además, otros estríldidos que por su belleza y vivacidad puede considerarse que están incluidos dentro de esta misma denominación:
· diamante estriado (Aidemosyne modesta);
· diamante moteado (Emblema guttata);
· diamante cuatricolor (Erythrura prasina); · diamante papagayo (Erythrura psittacea);
· diamante rojo (Neochmia phaeton);
· diamante de cola roja (Neochmia ruficauda);
· diamante de cola larga (Poephila acuticauda);
·diamante con rebaba (Poephila cincta);
·diamante enmascarado (Poephila personata).
Cuando, por el contrario, se habla de diamantillos, no cabe duda: todos los ornicultores saben que se trata del diamante mandarín (Poephila guttata), el estríldido más criado, gracias a su gran adaptabilidad, robustez y frugalidad, así como por su enorme simpatía.
Teniendo en cuenta que la familia de los estríldidos posee más de 130 especies distintas de pequeños granívoros distribuidos por África, Asia y el continente australiano, además de las once indicadas, destacaremos algunas que pueden convivir con facilidad con nuestros diamantes y diamantillos.
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