El siguiente texto es un extracto del libro Cómo criar los pájaros silvestres. Alimentación, reproducción y cuidados (ISBN: 9781683255871) Conocerlo, entenderlo, interpretarlo y ayudarlo, escrito por Walter Ross y Rosa Balaguer, publicado por de Vecchi /DVE ediciones
Introducción

La cría de aves en cautividad con fines ornamentales o científicos se remonta a más de 4.000 años en las zonas del antiguo Egipto. En los yacimientos arqueológicos de estas regiones se han encontrado restos de jaulas que ponen en evidencia que estas civilizaciones ya mantenían y criaban diferentes especies de pájaros.
A partir de estos inicios, el hombre nunca ha dejado de sentirse atraído, con diferentes fines, por este grupo de vertebrados: unos por los bellos colores de sus plumajes, otros por su melodioso canto, algunos por sus aptitudes para la caza y otros por sus curiosas costumbres.
Lo cierto es que hay tal multitud de variedades, que cada persona puede encontrar una especie que reúna sus características preferidas. De este modo, el hombre ha creado nuevas especies a partir de una especie común adaptándola a sus gustos. Así por ejemplo, cuando hablamos de canarios los podemos clasificar en: especies de canto, de color, de postura y de plumaje.
La paciencia, el respeto por la vida de estos animales y su escrupuloso cuidado, permiten conseguir singulars especies. Las personas a las que les gusta criar aves en cautividad son las que realizan estas «obras de arte». De todas maneras, no es necesario ser un experto para iniciarse en el mantenimiento y cría de las aves.
En este libro se alienta a aquellas personas que tienen curiosidad por el mundo de los pájaros a adentrarse en él, y a decidirse a mantener e incluso criar algunas de las especies que se describen y que tan próximas tenemos, nos estamos refiriendo a las aves silvestres, que pueblan nuestros jardines, parques, huertos, etc., dando una nota de alegría y color con su presencia.
Un aspecto muy importante que hay que tener presente es que si se desea mantener aves silvestres cautivas, es necesario conocer si la especie en concreto, se encuentra protegida por leyes específicas que prohíban su caza, comercialización o mantenimiento.
Siempre es preferible obtener las aves en comercios especializados, o a través de personas que ya estén realizando la cría de la especie y puedan suministrarnos algunos ejemplares para iniciar su reproducción con mayor facilidad, que si se trataran de ejemplares capturados en la naturaleza, ya que a estos les cuesta más adaptarse a la cautividad.
Anatomía general de las aves
La piel y las plumas
Las aves pertenecen al grupo de los vertebrados y su principal característica son las plumas que cubren todo su cuerpo. Las plumas son estructuras dérmicas que, al igual que los pelos de los mamíferos, nacen a partir de un folículo, estando constituidas en su mayor parte de queratina. La queratina es una sustancia córnea que también forma parte del pico y las uñas de las aves y del pelo, cascos y cuernos de los mamíferos.
Debido a que las plumas se componen de sustancia muerta, con el tiempo se van desgastando. Esto obliga al ave a renovar su plumaje al menos una vez al año, aunque en algunas ocasiones pueda hacerlo incluso dos veces.
En la mayoría de especies la muda se produce lentamente, con lo que el ave no pierde su capacidad para volar. Sin embargo, en las anátidas (patos, cisnes, gansos), las plumas se desprenden todas a la vez, por ello, durante este período, estas aves deben refugiarse pues se hayan más expuestas a la acción de los depredadores.
Debido a la importancia que tiene para la vida y la supervivencia del animal, el plumaje requiere un gran cuidado e higiene. Por esta razón, las propias aves dedican una gran parte del día, acicalando y «peinando» todas y cada una de las plumas de su cuerpo. Las funciones de las plumas podemos dividirlas en:
— Vuelo.
— Protección frente a los cambios climáticos principalmente durante el vuelo.
— Impermeabilización.
— Camuflaje.
— Exhibición: tanto como intimidación, como reclamo para la pareja.
En cuanto a las plumas, podemos destacar tres tipos: las plumas exteriores de vuelo, las plumas coberteras y el plumón.
Las plumas exteriores de vuelo son las rémiges de las alas y las rectrices de la cola. Son las típicas plumas formadas por un tronco central llamado cálamo, hueco y que se va compactando y reforzando hacia la parte superior, llamada raquis. A ambos lados del raquis aparecen las dos banderas, formadas por múltiples estructuras filamentosas, llamadas barbas que, a su vez, están formadas por miles de barbillas que gracias a su unión permiten mantener compacta la pluma.
Las plumas coberteras son las que aíslan al ave y le dan forma. Son pequeñas y de estructura similar a las de vuelo. El plumón no es un tipo de pluma propiamente dicho, pues simplemente está formado por un tallo central pequeño del que parten unas barbas sin uniones y desflecadas. Su principal función es mantener el calor corporal del ave.
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