El gran libro del T’ai Chi Ch’üan – The great book of T’ai Chi Ch’üan

Prólogo

Chang San Feng, el mítico creador del T’ai Chi Ch’üan (obra de Fabrizio Russo, a partir de una pintura antigua china)

Este volumen es un compendio, revisado y actualizado, de tres obras anteriores escritas por los maestros Chang Dsu Yao y Roberto Fassi, que fueron publicadas en italiano por De Vecchi Editore, y en la actualidad están descatalogadas: Il Tai Chi Chuan (1989), Il Tai Chi Chuan, il segreto dell’energia vitale (1991) y Corso pratico di Tai Chi Chuan (1992).

El primer libro era una introducción al T’ai Chi Ch’üan; el segundo trataba aspectos teóricos y prácticos, como los principios clásicos, la respiración, la energía vital, la fuerza interna y externa, además de la historia y la filosofía del T’ai Chi Ch’üan; el tercer volumen era eminentemente práctico y contenía la descripción completa de los ejercicios básicos y de sus aplicaciones marciales.

El T’ai Chi Ch’üan está conociendo en los últimos años una creciente difusión en Oriente y Occidente.

Se trata de una disciplina fascinante de origen chino que puede ser considerada como una gimnasia suave pensada para mejorar la salud del cuerpo y de la mente, un refinado y eficaz arte marcial de autodefensa y también una forma de meditación. Como veremos, estos tres aspectos, gimnástico, marcial y meditativo, están íntimamente relacionados entre sí.

Hoy en día, a pesar de su creciente popularidad, son escasas las escuelas y pocos los maestros capaces de transmitir correctamente y en toda su amplitud este arte que ha permanecido oculto durante siglos y que todavía se enseña, en la pro pia China, casi en exclusiva, como un ejercicio gimnástico orientado a mejorar la salud corporal.

Los grandes maestros siempre han puesto de manifiesto, también en los textos que han escrito, que la práctica del T’ai Chi Ch’üan permite desarrollar la denominada fuerza interna, mucho más eficaz que la fuerza muscular o externa. En general, resulta poco creíble que técnicas realizadas lentamente y con el cuerpo perfectamente relajado puedan resultar eficaces en un combate real. De hecho, muy pocos practicantes son capaces, hoy en día, de utilizar dicha fuerza con finalidades de defensa. Uno de los objetivos de este volumen es, precisamente, poner de manifiesto este aspecto tan interesante como poco conocido.

La eficacia del T’ai Chi Ch’üan está relacionada no sólo como arte marcial sino como gimnasia psicofísica y técnica de meditación, con el conocimiento de lo que se denomina el secreto de la energía vital. Veremos que, gracias sobre todo a una correcta técnica respiratoria y a la intervención de la mente consciente, es posible acumular, preservar y estimular la energía vital interior. Este aspecto fundamental, que, a menudo, es tratado en otros textos de manera incompleta, confusa e incluso poco lógica para la mente de los occidentales, es explicado en estas páginas de una manera clara y válida para todos.

De cara a mejorar el estudio del T’ai Chi Ch’üan tienen gran importancia algunos textos breves, denominados comúnmente Textos clásicos, que nos han sido legados por maestros de anteriores generaciones. Estos escritos ilustran los llamados principios clásicos, es decir, las reglas que deben seguirse para realizar una práctica correcta. Los principales textos clásicos, muchas veces mal traducidos e interpretados erróneamente, han sido reunidos en el capítulo decimotercero y comentados en otros capítulos de este volumen.

La denominada forma larga de estilo yang, es decir, el ejercicio fundamental del T’ai Chi Ch’üan y las aplicaciones marciales de cada una de las técnicas de dicho ejercicio, ha sido explicada e ilustrada con numerosísimas fotografías.

Los autores han evitado las extensas y tediosas descripciones de las diferentes técnicas y han preferido dejar que hablasen las imágenes. En efecto, tan abundante material fotográfico contribuye a aclarar las ideas y hace innecesarias, por otra parte, las detalladas explicaciones escritas que a menudo sólo sirven para confundir al lector.

No obstante, conviene destacar que no es posible que uno mismo aprenda solo y por su cuenta con la ayuda de un simple texto un arte refinado como el T’ai Chi Ch’üan. Resulta indispensable disponer del consejo de un buen maestro. Además, algunos ejercicios, especialmente los respiratorios y las aplicaciones marciales, pueden resultar peligrosos para la salud si se aprenden y se practican sin supervisión.

Los hijos de Yang Lu Ch’an: Yang Pan Hou y Yang Chien Hou

Para la transcripción de los ideogramas a nuestro alfabeto se ha utilizado el método Wade. El lector podrá encontrar en el apéndice todos los ideogramas de las palabras y expresiones chinas citadas en el libro, con su traducción y transcripción, de acuerdo con los dos métodos más utilizados: el Wade y el Pinyin.

Fabrizio Russo ha enriquecido el libro con las fotografías de los principales maestros del estilo yang, así como del maestro Chang Dsu Yao y de Chang San Feng, el mítico creador del T’ai Chi Ch’üan. También son suyos los esquemas sobre la circulación de la energía y los dibujos de las principales posiciones.

Agradecemos a los maestros Chang Wei Shin, Ignazio Cuturello, Alfredo Santini, Giuseppe Ghezzi, Nicola Ragno y Luigi Bestetti las facilidades que han dado para realizar las sesiones fotográficas.

Este volumen quiere ser también una contribución a la memoria del maestro Chang Dsu Yau y de su discípulo Nicola Ragno, que ya nos han dejado. Sin embargo, siempre vivirán en el corazón de todos los practicantes de T’ai Chi Ch’üan.

Capítulo Primero Introducción Al T’ai Chi Ch’üan

¿Qué Es El T’ai Chi Ch’üan?

El maestro Chang Dsu Yao meditando

T’ai Chi Ch’üan significa literalmente «boxeo (Ch’üan) de la suprema (T’ai) polaridad (Chi)». Esta denominación indica que el T’ai Chi Ch’üan es un arte marcial (boxeo) que se basa en las leyes que regulan la interacción y la alternancia de los que son, de acuerdo con el pensamiento chino, los dos «polos» o principios básicos del universo: yin, el principio negativo, femenino, y yang, el principio positivo, masculino.

Pero el T’ai Chi Ch’üan es mucho más que un refinado arte marcial no violento de autodefensa, cuyos principios se encuentran en perfecta armonía con las leyes naturales. Puede practicarse también como una gimnasia suave, especialmente indicada para mejorar la salud psicofísica, porque estimula y potencia la energía vital.

Bajo esta forma, sobre todo, el T’ai Chi Ch’üan se difundió en China entre finales del siglo XIX y principios del siglo XX. El éxito fue enorme, de manera que, en la actualidad, millones de chinos de todas las edades practican diariamente esta extraordinaria gimnasia suave, adecuada incluso para personas muy ancianas, ya que es considerada como uno de los mejores métodos para mantener un buen estado de salud.

Por último, el T’ai Chi Ch’üan puede ser entendido como una forma especial de meditación considerada «dinámica» porque se realiza en movimiento (lento).

El objetivo del T’ai Chi Ch’üan como arte marcial es obtener la eficacia en el combate sin utilizar la violencia, sino la fuerza del adversario en su contra. Los grandes maestros enseñan que el T’ai Chi Ch’üan es sobre todo un arte pacífico y que la mayor habilidad consiste en vencer sin combatir.

La finalidad del T’ai Chi Ch’üan como gimnasia consiste en obtener vitalidad, salud psicofísica y longevidad.

El propósito del T’ai Chi Ch’üan como técnica de meditación es llegar a la unificación del hombre con el cielo, es decir, de la energía humana con la cósmica, del espíritu humano con el espíritu divino. En China este concepto se expresa con las siguientes palabras: T’ien Jen Ho I, que literalmente significa: «cielo (T’ien) y hombre (Jen) juntos (Ho) una sola cosa (I)». Este es el fin supremo del T’ai Chi Ch’üan.

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