Proyecte su jardín como un profesional – Design your garden like a professional

El siguiente texto es un extracto del libro Proyecte su jardín como un profesional  (ISBN: 9781683254393) Conocerlo, entenderlo, interpretarlo y ayudarlo, escrito por Flaminia Palminteri, publicado por de Vecchi /DVE ediciones.

Introducción

En el planteamiento y en la elaboración de este libro se ha procurado tener siempre en cuenta tanto los problemas como las exigencias de todas aquellas personas que no están dispuestas a renunciar al placer de crear ellos mismos su propio jardín, pese a que no dispongan de espacios que resulten lo suficientemente amplios.

Se ha intentado también hacer comprender la importancia que tiene actuar con método, sabiendo desde el primer momento qué es lo que se desea exactamente y elaborando un plan general que sea lo más preciso y armonioso posible. Esto, que cuando se trata de la casa se entiende perfectamente (se decide en primer lugar la disposición y la amplitud de las distintas habitaciones, y luego se eligen los muebles, los tejidos, etc.), no sabemos por qué suele descuidarse cuando se trata del jardín.

Un jardín bonito no nace por casualidad. Muy al contrario de lo que podemos pensar a veces, se trata de un conjunto compuesto de muchos elementos, tanto vegetales (setos, prado, árboles y arbustos), como arquitectónicos (verja, cercado, parterres, senderos, eventuales muros y escaleras, etc.). Proyectar un jardín significa crear un conjunto que resulte armonioso, de estética agradable, en sintonía con el contexto en el que se ubica y con la casa a la que rodea, y que, al mismo tiempo, resulte fácil de mantener.

Por otra parte, a menudo se descartan las plantas de crecimiento lento y se eligen aquellas que lo hacen rápidamente. Sin embargo, si el atractivo de un árbol imponente y majestuoso resulta innegable, nunca debemos infravalorar el aspecto de una joven planta a la que vemos crecer año tras año. Cuando se pro yecta un jardín, no hay que pensar sólo en el disfrute inmediato. Tenemos que considerar que se trata de algo a largo plazo, destinado a seguir embelleciéndose, poco a poco, año tras año.

Hay que tener en cuenta el futuro. Si nuestros abuelos no hubieran pen sado de esta manera, no podríamos disfrutar actualmente de todas esas estupendas avenidas de cipreses y de plátanos por las que paseamos y que hemos tenido la fortuna de encontrar en el jardín que nos disponemos a arreglar.

El jardín y su entorno

Arreglar un jardín significa, en primer lugar, adaptar el espacio del que se dispone al contexto en el que está inmerso; de hecho, a diferencia de una casa, cuyo interior permanece oculto a los ojos de todos, un jardín es un mundo vivo y sensible en estrecha relación con el entorno que lo rodea. El clima, la vegetación y el paisaje cambian mucho de una región a otra, y el jardín no debería alterar esta armonía.

No sólo los jardines en el campo o en medio de la naturaleza están influenciados por el carácter del cuadro natural, sino que también los de la ciudad, cerrados por calles y edificios, están muy influenciados por el clima, la luminosidad del cielo, la atmósfera alegre o melancólica, la historia y las tradiciones del lugar. Así, un jardín de una región húmeda y lluviosa será, seguramente, muy distinto a uno de una zona seca y árida.

Lo primero que hay que hacer es observar atentamente todos los elementos que influyen sobre la identidad del lugar y, por lo tanto, del jardín, con la finalidad de comprender su espíritu y su esencia: la vegetación local, los jardines cercanos, el ritmo del paisaje, los detalles arquitectónicos, los materiales típicos, las tradiciones locales y las costumbres predominantes.

Revisar libros y revistas de jardinería es sin duda alguna muy útil, pero sin una observación directa del lugar nos arriesgamos a crear algo que desentone allí y que no sea adecuado. Un jardín también tiene que armonizar con la casa y reflejar los gustos, las costumbres y las exigencias de los propietarios. Por lo tanto, también es indispensable realizar un análisis profundo de nuestra forma de vi-da, para no dejarnos tentar con pro yectos que en realidad no encajan mucho con nosotros.

Finalmente, el jardín tiene que proyectarse y realizarse a partir del presupuesto que hayamos destinado para este fin. Además, hay que tener presente que el menos costoso no tiene que ser por fuerza el menos atractivo, y viceversa.

El estudio del entorno

La relación existente entre el jardín y el entorno es muy estrecha. El paisaje, la vegetación y el clima constituyen factores que inciden de una forma altamente determinante sobre su aspecto y, al mismo tiempo, condicionan la elección de los elementos que lo constituirán, tanto aquellos que son vegetales como aquellos que son estructurales.

El jardín ideal es el que armoniza y se encuentra en sintonía con el lugar en el que se ubica, sin crear ningún tipo de alteración. Sería absurdo, además de muy difícil, crear un rincón exótico con palmeras y araucarias en una zona lluviosa del norte, por ejemplo; de la misma manera, también resultaría complicado querer a toda costa un prado de estilo inglés en las tierras áridas y soleadas del sur, así como un trazado con setos regulares y pequeñas avenidas en una casa de campo rústica que esté situada en una colina.

El entorno

Es muy importante observar atentamente no sólo el lugar concreto donde se va a construir el jardín, sino también toda la zona circundante para intentar recoger la esencia, aquello que en la Antigüedad se denominaba el geniusloci.

Si el jardín se encuentra en el campo, forma parte integrante del paisaje y contribuye de manera significativa a la composición del cuadro natural. Por lo tanto, es preciso examinar la vegetación local, el tipo de suelo, los colores de las casas, la presencia o no de cultivos agrícolas y de qué tipo son, si existe un mobiliario externo típico (como muros que den a la calle, terrazas, etc.) o una tradición paisajística específica.

Las sugerencias vendrían dadas por la situación: el terreno escarpado que discurre hacia el mar, las suaves ondulaciones de las colinas con cipreses en la cima, el bosque cercano…, todos son elementos que se tienen que estudiar y valorar, y en los que luego nos podemos inspirar. En cuanto a la elección de las plantas, sin limitarnos a la vegetación local, sí será oportuno, en muchos casos, utilizar esta para los setos a fin de crear una transición suave y armoniosa entre el jardín y el paisaje.

Tampoco un jardín urbano puede prescindir de la observación de determinados elementos: el estilo y la época de construcción de la vivienda, su tamaño, los rasgos arquitectónicos predominantes, si existe o no un jardín típico en esa zona y si este es o no visible desde la calle. Sólo los jardines completamente cerrados y rodeados de muros pueden proyectarse con mayor libertad. Permanecen casi como oasis escondidos y, si se desea, podrá hacer que contrasten las plantas con las de los jardines cercanos o incluso con la arquitectura de la casa.

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