Casa & Hogar

Herramientas y accesorios del jardinero – Gardener’s tools and accessories

El siguiente texto es un extracto del libro Herramientas y accesorios del jardinero (ISBN: 9781639197903) Conocerlo, entenderlo, interpretarlo y ayudarlo, escrito por Olivier Laurent, publicado por de Vecchi /DVE ediciones.

Introducción

Decoración vegetal muy original: cestos suspendidos y decorados con plantas colgantes.
(© Jardiathèque)

Un jardín es como un vestido: tiene que adaptarse al estilo, al gusto y a la personalidad de quienes lo conciben, lo decoran y lo cuidan, es decir, de quienes deberán vivir en él y lo disfrutarán a lo largo del año.

Poco importan las dimensiones, lo que cuenta es su alma. En un jardín digno de este nombre nada se deja al azar, salvo si la persona que lo ha diseñado ha optado deliberadamente por esta opción. Sea como fuere, es la expresión de una visión práctica y estética de la vida y del mundo.

El jardín representa una prolongación de la casa, y un refuerzo de la imagen global de la vivienda. Es un espacio íntimo y, a la vez, una abertura al exterior, la transición entre el espacio doméstico y la naturaleza salvaje. Una naturaleza cuya profusión, cuando no exuberancia, está al servicio de una creación evolutiva conectada directamente con la esencia viva.

El jardín no cambia de lugar, pero su estructura está constituida por elementos cambiantes, que incluyen las especies florales y los árboles, el mobiliario, los accesorios decorativos, las instalaciones y los elementos lúdicos. El jardín evoluciona y cambia en función de los deseos y de las necesidades, pero no pierde el «alma».

Lógicamente, el jardín, este espacio para vivir, para saborear solos y para compartir con la familia o los amigos, es un lugar que debe ser trabajado, porque la belleza y la «salud» con la que nos gratifica requieren una serie de cuidados. Es un trabajo agradable, pero trabajo al fin y al cabo.

Y para llevarlo a cabo se necesita, por un lado, determinados útiles y accesorios y, por otro, los conocimientos para saber manejarlos con destreza. Esta obra no se limita a relacionar y a describir el material indispensable para las labores de jardinería.

También propone ideas en lo que respecta a instalación, aprovechamiento y decoración, con el propósito de que cada lector pueda proyectar y realizar el jardín de sus sueños. Por esta razón, después de haber abordado el tema de las herramientas para el cultivo propiamente dichas y los otros instrumentos mecánicos, también exploraremos sectores tan variados como el mobiliario de jardín (clásico y moderno) de madera, de metal o de plástico, los accesorios para el ocio, los accesorios prácticos y decorativos, las cabañas, los cobertizos y los pequeños invernaderos. Tampoco pasaremos por alto los sistemas de iluminación (ya que un jardín también se vive por la noche), ni los montajes específicos para niños. Por último, presentaremos una serie de ejemplos de diseños de jardines, sin olvidar una serie de consejos prácticos.

Los diferentes tipos de jardines

Si bien es cierto que existen tantos jardines como jardineros hay, por lo menos en cuanto a la elección y la disposición de las plantas, también es verdad que todos pueden clasificarse en una de las grandes categorías de jardines existentes desde que el mundo es mundo. Las diferencias más importantes de concepción se encuentran más en el detalle que en el diseño y la arquitectura. Por otro lado, cada país, cada época y cada región tienen unas tendencias propias que, una vez más, derivan de los grandes estilos iniciales, que se resumen en los estilos relacionados a continuación.

El jardín inglés

Se caracteriza por el predominio de la naturaleza, en una sabia combinación que reproduce la naturaleza en estado salvaje. Las diferentes especies vegetales crecen en un estado de libertad apenas contenido. La evolución se produce un poco al azar, según el crecimiento de los núcleos vegetales, y la hierba a menudo es alta.

El jardín francés

Al contrario de la versión británica, en el estilo francés impera el orden más perfecto posible de la vegetación, marcado por dibujos geométricos más o menos sofisticados. Las sendas, bien dibujadas, rivalizan en cuanto a perfección con los macizos concienzuda y artísticamente elaborados y con árboles rigurosamente «esculpidos».

El jardín japonés

Desde el punto de vista de un occidental, es lícito preguntarse si el jardín japonés puede considerarse realmente un jardín, tanto por la concepción del decorado como por el grado de elaboración metafórica.

Todo se basa en la búsqueda de una imagen lo más fija posible —exceptuando los espejos y los flujos acuáticos—, ya que el objetivo no es tanto la expresión de la naturaleza como la sumisión a un proyecto meditativo, en donde cada árbol enano, cada piedra de color, cada elemento decorativo o arquitectónico busca un efecto que no debe dejar nada al azar.

Pese al indiscutible valor estético, la pulcritud de estos jardines nos produce un efecto excesivamente exótico. Sin embargo, conviene saber que existen jardines de inspiración japonesa menos rigurosa que hacen una concesión generosa a los vegetales verdes y son auténticas perlas en su género.

El jardín de rocalla

Basa su originalidad en la utilización de piedras, peñascos y otras rocas con una función arquitectónica, que sirven de soporte a una vegetación singular que se asimila con las masas, los ángulos y las aristas, hasta el punto de que este universo vegetal se convierte a su vez en el soporte ideal para estas piedras, cuyas concavidades y recovecos acogen las raíces. De la paradoja nace la unidad de estos jardines tan peculiares y de ambientación tan original.

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