Animales, Mascotas y Naturaleza

Los peces tropicales de agua dulce – Freshwater tropical fish

El siguiente texto es un extracto del libro Los peces tropicales de agua dulce (ISBN: 9781644617083) Conocerlo, entenderlo, interpretarlo y ayudarlo, escrito por Gelsomina Parisse, publicado por de Vecchi /DVE ediciones.

Introducción

Quien entra por primera vez en una tienda de acuarios con la intención de convertirse en un acuariófilo, suele quedarse fascinado por la gran variedad de peces exóticos existentes, con las formas y los colores más dispares. Sin embargo, muy pronto su entusiasmo dará paso a una sensación semejante al pánico: una vez comprado el acuario, ¿qué peces debe comprar?

Guiarse sólo por el gusto estético, eligiendo los peces en función de su tamaño o de su color (en armonía entre sí o incluso en combinación con la decoración de la casa) conduce a un fracaso estrepitoso que, probablemente, nos llevará a guardar el acuario en el desván o a regalárselo a algún amigo.

En ese sentido, este pequeño manual pretende ser una guía completa y razonada para los nuevos aficionados a los acuarios, a través de la presentación de una selección de peces «fáciles» y de peces que requieren más atención y cuidados, además de proporcionar una valiosa información acerca de las zonas de origen de nuestros pequeños amigos, bien se traten de biotopos naturales o de criaderos profesionales presentes en todo el mundo.

Los ambientes naturales

La Amazonia

Detalle de un igarapé amazónico

Parece casi imposible que ese pequeño manantial que brota en las pendientes del monte Huagro, en los Andes peruanos, a 5.000 m de altura, atraviese hasta seis países, fluyendo y recorriendo 6.500 km más antes de desembocar en el Océano Atlántico con un gigantesco estuario.

Todo en el río Amazonas es inmenso, y se desarrolla alcanzando unas dimensiones totalmente desconocidas para nosotros: en su interminable fluir recibe centenares de afluentes, algunos de los cuales recorren más de 3.000 km, como el río Madeira y el río Purus, convirtiéndolo en la cuenca fluvial más grande del mundo con una superficie más de diez veces la de España…

El río y sus afluentes recorren la densa selva pluvial amazónica inundando varias zonas, formando lagos e insinuándose entre la vegetación mediante sinuosos surcos naturales de agua (igarapé). En la cuenca amazónica se encuentran tres tipos fundamentales de agua, que a menudo aparecen mezcladas entre sí.

Aguas blancas: Las más abundantes (se encuentran, por ejemplo, en el Ucayali-Solimoes y en el Madeira); su denominación se debe a su aspecto turbio causado por la presencia masiva de detritos minerales en suspensión, ya que recorren un gran número de zonas sometidas a una fuerte erosión; a los detritos minerales se les suman elementos orgánicos, frutos y hojas de la selva circundante. Se caracterizan por un pH neutro o ligeramente alcalino y una dureza media.

Aguas claras: Extraordinariamente transparentes (su limpidez se acentúa por el fondo de arena fina y clara sobre el cual suelen fluir); se encuentran sobre todo en los afluentes meridionales (Tapiaos, Xingu). A pesar de su aspecto, son más bien «pobres» y poseen una fauna y una flora relativamente escasas. Tanto el pH como la dureza son más bien bajos.

Aguas negras: Llamadas así por la fuerte presencia de ácidos húmicos y taninos, procedentes del terreno y de la maceración de las hojas caídas de los árboles. Son muy pobres en nutrientes y, por tanto, la presencia de plantas y peces es muy escasa; por este motivo, las gentes del lugar las llaman «ríos del hambre». Un caso típico es el río Negro. El pH es muy ácido y la dureza a veces ni siquiera se puede medir con los habituales test usados en acuariofilia.

La mayor riqueza de plantas y peces se observa en aquellas zonas donde estas aguas se mezclan entre sí, en especial cuando las aguas blancas se encuentran con las claras o las negras, como en la conocida confluencia entre el río Negro y el río Solimoès en Manaos.

La cuenca amazónica es, sin lugar a dudas, la más rica del mundo en especies de peces: se calcula que hay unas 3.000 como mínimo, muchas de las cuales aún no cuentan con una descripción científica. Un 80 % de ellas está formado por Caraciformes y Siluriformes. A los primeros pertenecen algunos de los pequeños peces de banco más populares en acuariofilia, como el tetra neón o el tetra cardenal, y también las «voraces» pirañas o los extraños «peces hacha»; a los segundos pertenecen los más apreciados «limpiadores de fondo» (los Corydoras) y los «come-algas» (Loricáridos como Ancistrus, Hypostomus y Otocinclus).

También son muy importantes los Cíclidos, que comprenden pequeños peces muy conocidos y apreciados por los acuariófilos: escalar y disco en primer lugar, y los pacíficos y graciosos Cíclidos enanos de los géneros Apistogramma, Microgeophagus y Nannacara. Entre las plantas acuáticas típicas de la región se hallan, sobre todo, los géneros Echinodorus y Cabomba.

América central

Las aguas interiores centroamericanas alojan grandes Cíclidos, como el Amphilophus citrinellus

La franja de tierra que une el sur y el norte de América se caracteriza por una gran variedad de ambientes: desiertos, cadenas montañosas, sabanas áridas y volcanes se suceden sobre todo en el norte y en el centro, mientras que a partir de la península del Yucatán comienzan las selvas ecuatoriales y a medida que se desciende hacia el sur, el paisaje se vuelve más decididamente «amazónico».

Esta región es el lugar de origen de los peces más populares en acuariofilia: los Poecílidos. A este grupo pertenecen el guppy, el platy, el espada y el molly, y todos ellos se caracterizan por la reproducción ovovivípara con fecundación interna: es decir, los huevos se abren y se desarrollan en el interior de la hembra, y cuando los pare son perfectamente independientes.

Los Poecílidos se encuentran en toda la América central, y establecen sus colonias en ambientes acuáticos muy diversos y no siempre favorables: no solamente en ríos y lagos, sino también en manantiales termales, canales de irrigación, estanques, etc.; muchos viven también en aguas salobres y algunas especies de molly (género Poecilia) se adentran incluso en mar abierto.

Otro grupo de peces de notable importancia acuariófila que se halla en aguas de América central es el de los Cíclidos, en particular las grandes especies territoriales del género Cichlasoma (actualmente «desmembrado» en varios géneros: Amphilophus, Archocentrus, Nandopsis, Vieja, etc.).

Las aguas en las que viven tanto los Poecílidos como los Cíclidos suelen ser moderadamente alcalinas y más bien «duras». Entre las plantas características de estos biotipos, se pueden recordar diversas especies de los géneros Bacopa, Ludwigia, Sagittaria, Vallisneria, Ceratophyllum y Shinnersia.

África centro-occidental

Las aguas de los ríos de África occidental crecen y se enturbian durante la estación de las lluvias

De las grandes cuencas fluviales del Níger (África occidental) y del Congo (África central) procede un gran número de peces. Durante la estación de las lluvias, las aguas del Níger se vuelven muy turbias por la presencia masiva de detritos, pero esto no supone un problema para ciertos peces, como los Mormíridos o «peces elefante», que se orientan en «la oscuridad» gracias a unos órganos eléctricos especiales que funcionan como un radar.

Una gran cantidad de especies interesantes procede de los innumerables pequeños cursos naturales de agua de selva que recorren toda la costa occidental, desde Guinea hasta Gabón: los más apreciados por los acuariófilos son los coloreados Cíclidos de los géneros Pelvicachoromis, Hemichromis y Chromidotilapia, junto a pequeños Ciprinodóntidos como Epiplatys y Procatopus.

Estos particulares biotopos alojan también plantas adaptadas a las condiciones de escasa luminosidad de estas aguas, como Anubias de diversos tipos, Crinum y helechos Bolbitis. Las aguas son muy ácidas (pH 5-6) y blandas, con temperaturas que raramente superan los 25 ºC.

Muchas regiones de África occidental tienen un clima más bien árido, con lluvias que caen durante pocos meses al año. Las pequeñas zonas estancadas de agua (estanques, lagos, torrentes, etc.) son también temporales y se secan bajo la acción del sol. Estas alojan también peces de gran interés acuariófilo: son los llamados peces «killi», Ciprinodóntidos del género Aphyosemion.

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