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El gran libro de los juegos para niños de 2 a 8 años – The big book of games for children from 2 to 8 years old

El siguiente texto es un extracto del libro El gran libro de los juegos para niños de 2 a 8 años (ISBN: 9781639190997) Conocerlo, entenderlo, interpretarlo y ayudarlo, escrito por Attilio Mina y Martino Lironi, publicado por de Vecchi /DVE ediciones.

Prólogo

Hemos escrito este libro con la intención de ofrecer a los padres, a los animadores y a los profesores de las guarderías o escuelas maternales y también, por qué no, a los de las escuelas elementales, escenas vivas de los juegos de niños, con la esperanza de que esto les aliente a escoger, de vez en cuando, aquello que más les interese o mejor se adapte a cada situación.

Secretamente confiamos, aunque no excesivamente, en que los mismos niños, aquellos que ya puedan leer, no lo encuentren aburrido, sino que sientan el deseo de consultarlo con cierta frecuencia, motivados por una lectura recreativa y como estímulo para una actuación creativa, debido a las propuestas que contiene. Porque en definitiva, lo hermoso (y lo importante) es divertirse, y más hermoso todavía es saber divertirse con poco.

Si es verdad que para muchos juegos es indispensable un juguete, paradójicamente, hasta cierto punto consideramos afortunados, no a los que poseen toda una batería de ingenios sofisticadísimos, perfectos y provistos de aparatos que no dejan la más mínima libertad de expresión, sino a los que deben contentarse con una maltrecha muñeca de trapo, con unas maderitas desemparejadas, con objetos simples y rudimentarios o con materiales de desecho.

Los más afortunados y felices son aquellos que tienen hermanos o compañeros para realizar juegos comunitarios, de patio, en los que cada uno aporta ideas, hipótesis, hallazgos y modi – ficaciones que, en definitiva, multiplican la diversión. No pasemos por alto el hecho de que, casi siempre, la aspiración máxima de los chiquillos es la de tener, entre los compañeros, a un adulto, ya sea el padre, el hermano mayor, el profesor o cualquier otro.

A condición, desde luego, de que esa persona no asuma el papel de director o gestor del juego, sino que se adapte al papel que el niño le asigne. Sin grandes pretensiones, sólo con el deseo de ayudar a la memoria del adulto a redescubrir, de vez en cuando, el espíritu juguetón de los más pequeños, hemos recopilado y explicamos una parte de aquella multitud de juegos, en otro tiempo tan difundidos, y que en la actualidad se van perdiendo, dado que cada vez se practican menos debido a la carencia de las mínimas condiciones ambientales.

No obstante, esas condiciones son todavía recuperables, si se tiene voluntad de hacerlo, para dar vida a los juegos realizables en solitario o en grupo, al aire libre o en casa, con juguetes muy simples o sin ellos, con objetos muy corrientes o viejos que nos aproximen a los misterios de la ciencia. Hay para todos los gustos y para todas las ocasiones.

Cada uno va precedido de indicaciones sobre el lugar, los materiales necesarios, el número de participantes y su edad. No constituyen indicaciones taxativas, pues no existen en el tiempo límites rígidos que delimiten los intereses de los chiquillos; nuestros apuntes no son más que orientativos y se mantienen como tales según la modalidad de los juegos, que constituyen una línea de conducta que no ha de tomarse siempre al pie de la letra.

Deseamos que la intención del adulto se base en esta idea: respeto a la creatividad y a la capacidad de fantasía propias de la infancia. Se hace un guiño, al principio de esta introducción, a los padres, a los educadores y a los profesores, como posibles destinatarios de nuestras invitaciones al juego. No se ha hecho para llevarlos a la frivolidad y someterlos a la responsabilidad de las reglas correspondientes.

No se piensa mínimamente en desnaturalizar su competencia educativa, reduciéndola exclusivamente a la de solicitantes o colaboradores lúdicos. Era, y es, nuestra intención ampliar el campo de elección, a fin de evitar la excesiva repetición al sugerir actividades lúdicas, que deben reservarse a los momentos y espacios oportunos. Todos los juegos, como es sabido, precisamente en virtud del placer y la diversión de los protagonistas, explican funciones importantes a diferentes niveles: el físico y el intelectual, el psicológico y el social.

No es posible ni prudente ignorar la notable incidencia positiva que toda forma lúdica constituye en la maduración de la personalidad infantil. Por esta razón, en las indicaciones operativas previas a cada juego se relacionan algunos aspectos didácticos formativos, específicamente alcanzables en el nivel inicial, de desarrollo o de perfeccionamiento y potenciación.

Nos hemos limitado a aquellas más inmediatas y evidentes, dejando a la experiencia y a la cultura del lector la identificación de otras muchas que, por razones de espacio, no hemos podido recopilar. Esta es una pequeña y ulterior contribución que subraya y confirma la inteligente selección de quien dedica parte de su propio tiempo a animar los juegos de los niños, dejándose involucrar, si llega el caso, con verdadero placer.

Corros

Los Mundos

La luna:

Soy un pequeño mundo

que gira, gira, gira

y en torno a otro gira

que es más grande que yo.

La tierra:

Soy ese gran mundo

que gira y en redondo

en torno a otro mundo

aún más grande que yo.

El sol:

Soy ese vasto mundo

que gira sin descanso

en torno a otro mundo,

más vasto aún que yo.

El hombre:

Así, de mundo en mundo

y girando en redondo

me pregunto, en el fondo,

¿adónde va a parar?… (¿el centro dónde está?)

Todos los astros juntos:

¿Por qué seguir buscando

un mundo que no va rodando?

Las Luciérnagas

Gira, gira, en torno gira,
y está claro todo el campo,
todo el mundo brilla, brilla.
Niños listos como el rayo.
Las luciérnagas llegaron.
Entre espigas y entre lirios
nos anuncian que el verano
nos dará fruto y delirios.
¡Sí, bailad, luciernaguitas!
mil espigas de alegría
ese buen pan nos promete
que de todos será vida,
para ricos, para pobres;
para quien trabaja y piensa;
para feos y bonitos
y para aquel que me atienda.

El Paisaje

Gira que te gira
y, como todo, vira,
que gira y que no para
en el tiempo que se escapa.
El mundo es grande y redondo.
Ahora está triste, luego está orondo.
Allí hay tierras y mares:
ahí hay calles y hay hogares;
por ahí, montes y valles;
penínsulas y corales.
Hay viejecitos y niños,
señores y campesinos;
gente que va sobre ruedas;
y otra que llora sus penas;
el que come y el que ayuna.
Están el sol y la luna;
y están el día y la noche
y nosotros, como en coche,
con el giro, girotondo
giramos siempre en redondo.

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