Cultura, espiritualismo y creencias

Las Claves del Esoterismo – The Keys of Esotericism

Prólogo

El esoterismo es un tema que debe ser tratado con mucha atención y precisión histórica. Por lo general, es abordado de manera bastante confusa y es injustamente asimilado a las ciencias ocultas, la magia, la tradición satánica, etc. En realidad, el esoterismo aparece como un segmento muy atrayente dentro del universo de la religión, a la que está vinculado desde siempre, así como a la dimensión cotidiana que nos rodea, proponiendo otra manera de pensar, tal vez más profunda, atenta a las múltiples facetas de la realidad y de los símbolos. Este libro, por tanto, se propone ofrecer al lector la posibilidad de captar matices que permiten considerar la realidad desde un punto de vista distinto.

Primera lámina del Mutus Liber

Observando ámbitos en apariencia alejados del pensamiento esotérico, podremos descubrir de qué manera los símbolos y las alegorías de obras pictóricas y musicales, de la arquitectura religiosa y de nuestro entorno natural, sin olvidar la alquimia y las especulaciones de grandes pensadores, pueden ocultar indicios concretos de cultura hermética.

Este libro se dirige a todos aquellos que deseen «descubrir» el esoterismo sin basarse en interpretaciones confusas y sin apoyarse en la filosofía. A diferencia de muchas otras obras del género, esta no ha sido escrita por un especialista en esoterismo, sino por un hombre especializado en ciencias sociales que analiza algunas de las expresiones más significativas del universo esotérico.

Asociando indicios y pistas, fragmentos y fuentes de diferentes orígenes, el autor desarrolla una búsqueda que le conduce, paso a paso, hasta un mundo a menudo multiforme, cifrado, lleno de encanto y de misterio. Un mundo en el que el ser humano intenta penetrar desde hace miles de años sin perder nunca el aliento en esa larga búsqueda…

Definición De Esoterismo

Alegoría alquímica: el huevo filosofal

En apariencia parece bastante fácil definir el esoterismo. Sin embargo, en realidad se trata de un término que designa un conjunto complejo de fenómenos en los que entran en juego factores que pueden ser muy diferentes unos de otros y que amplían de forma destacada el ámbito de actuación, que se convierte así para los profanos en objeto de estupor, pero también de confusión.

Con el propósito de intentar poner algo de orden y delimitar un espacio claro para quienes no han sido iniciados en estos trabajos, empecemos este viaje preguntándonos primero acerca del sentido literal de la palabra.

Esoterismo procede del griego esoterikos («íntimo, interno»). En la filosofía aristotélica, se habla de esoterismo para indicar las enseñanzas reservadas en exclusiva a los discípulos, es decir, a quienes entraban en un círculo limitado de adeptos.

Desde entonces, en la práctica, el sentido de la palabra prácticamente no ha cambiado. Esotérico define algo reservado, oculto, misterioso y, sobre todo, desconocido para los profanos. En general, numerosas filosofías y religiones mistéricas proponen una doble enseñanza: una primera reservada sólo a los adeptos (esotérica) y otra dirigida a todo el mundo (exotérica).

Décima y undécima láminas del Mutus Liber

Un ejemplo característico de esoterismo es el gnosticismo, en que la iniciación, que comporta la gnosis o conocimiento, es el instrumento de la salvación. Este no es el caso de religiones como el cristianismo, en las que la doctrina es común, aunque incluye variantes con relación a la cultura de los diferentes miembros del clero y de la feligresía.

En el ámbito religioso y filosófico, el esoterismo no sólo expresa una doctrina, sino también una forma de actuar basada en una tradición antigua, decisiva pa ra determinados cultos o ritos, pero velada u oscurecida por unos símbolos cuyo significado no todos conocen.

El término esotérico fue introducido en el lenguaje común en el siglo XIX, y fue el ocultista Éliphas Lévi (1810-1875) quien le confirió el sentido que se le reconoce todavía hoy. Hasta el Renacimiento, este ámbito de la cultura que definimos como esotérico estaba constituido por un conjunto de conocimientos de tradición neoplatónica y establecía relaciones simbólicas entre el ser humano, el cosmos y la divinidad; hoy en día, en cambio, designa valores mucho más elevados y dominados, ante todo, por un profundo sincretismo.

La Superación Del Materialismo

Decimoquinta lámina del Mutus Liber

El esoterismo se compromete a ofrecer explicaciones aparentemente «alternativas » a todos los fenómenos que afectan al ser humano. Para emprender esta tarea es necesario tener conciencia de que el camino que hay que seguir para alcanzar el conocimiento no es el de la ciencia, sino otro, destinado a completar el «saber» de la humanidad.

Según los esoteristas, todas las religiones y las grandes filosofías herméticas tienen algo en común que constituye, precisamente, el conocimiento que sólo los iniciados poseen. En resumen, sea cual sea la senda esotérica elegida, no genera contradicción entre las religiones, porque existe una sola vía, común a todas, es decir, un único recorrido por el que resulta posible alcanzar la cima del conocimiento y aproximarse a Dios.

La religión sería la experiencia cultural más adecuada para conferir un sentido elevado al esoterismo. Y es que la búsqueda de Dios, a menudo muy compro metida en el ser humano, según los esoteristas podría servirse de «signos» y de «símbolos» que sólo el observador atento sabe encontrar y descifrar: esta sería la acción principal de los espíritus que se proponen superar los peligros del materialismo.

El esoterismo «habla», por tanto, una lengua difícil, pero no imposible, que se confirma a lo largo de itinerarios articulados y nada evidentes, pero, sin embargo, fundamentales para intentar comprender las cosas hasta más allá de su apariencia. Con esta conciencia de las cosas debe actuar el esoterismo, de manera que capte las numerosas «vías» utilizadas por el símbolo para hablar de un universo en el que convergen la necesidad fundamental de lo sagrado y las búsquedas más elevadas para alcanzar una dimensión dominada por la espiritualidad.

Detrás de la máscara de la arquitectura religiosa, entre las alegorías herméticas de algunas obras maestras del arte, en el desbordamiento de la escritura de los poetas, en el encadenamiento de las notas de las partituras musicales o, incluso, en determinados aspectos en apariencia normales de nuestra cotidianidad, algunas palabras, algunas voces pueden no ser accesibles más que a los iniciados. Pero uno no nace iniciado, sino que llega a serlo…

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