Animales, Mascotas y Naturaleza

Los pastores belgas: Groenendael – Tervueren – Malinois – Laekenois – Belgian Shepherds: Groenendael – Tervueren – Malinois – Laekenois

El siguiente texto es un extracto del libro Los pastores belgas: Groenendael – Tervueren – Malinois – Laekenois (ISBN: 9781683255161) Conocerlo, entenderlo, interpretarlo y ayudarlo, escrito por Fabio C. Fioravanzi, publicado por de Vecchi /DVE ediciones.

Introducción

Joven Promesa ENCI, C. It., B., RSM, Esl., Gunther del Colle Ombroso, groenendael nacido en 1994; lógicamente no pudo aparecer en el primer volumen publicado en 1993, pero está encantado de tomar parte en esta segunda «aventura» del autor. Criador: Fabio C. Fioravanzi; propietario: L. Trabucco (foto FCF).

Hace unos años, recibí con estupor y alegría la propuesta de escribir un libro sobre pastores belgas, la raza que en la variedad de pelo largo me acompaña desde la infancia. Me embargó una gran emoción, porque se me planteaba la posibilidad de reunir todos mis recuerdos y mis sentimientos en las páginas de un libro, tal como siempre había soñado.

Era la segunda monografía que me confiaba el editor, después del samoyedo. Hasta entonces, los libros publicados sobre esta raza, aunque eran muy correctos, eran escasos.

Pero, cuando tuve en las manos el libro nada más imprimirse, en mi cabeza estaba naciendo un nuevo volumen, ya que en aquel preciso instante me di cuenta de que un solo libro no bastaba y que todavía me quedaban muchas cosas por decir y muchas imágenes por mostrar. Sin embargo, este proyecto fue durante mucho tiempo un sueño aparcado en un cajón, uno de tantos.

Fui muy feliz, y digo «feliz» para no excederme, cuando el editor me dio esta segunda oportunidad. Un nuevo libro sobre la raza, con una responsabilidad y a la vez un deseo: que los dos trabajos no fueran independientes, sino complementarios. Por esto, si el lector tiene el primero en su librería, me alegro de la confianza que ha mostrado al poner este a su lado. Si, por el contrario, este es el único que luce en el estante, espero que la lectura le resulte tan agradable que le induzca a comprar el que le ha precedido.

Este libro nace con la presunción de abrir nuevas fronteras, es decir, de conocer los ejemplares del otro lado del canal de la Mancha, del otro lado del Atlántico, de los países de Europa del Este, porque la denominación de pastor belga no significa que su área de difusión se limite a Francia y Bélgica. Tiempo atrás ya me entusiasmaba coleccionar testimonios fotográficos procedentes de Dinamarca, Suiza, Alemania, Finlandia, Holanda o España. Este último trabajo me ha proporcionado la ocasión de descubrir bellísimos ejemplares en lugares en donde no me lo esperaba, y en él he querido plasmar el deseo de mostrar nuevos horizontes cinófilos a cuantos tengan la paciencia de hojear estas páginas.

Historia

Los orígenes

Espléndido ejemplar norteamericano, cuyo color está, sin embargo, en el centro de la polémica en la historia de la raza. Letekoes Eternity; criador: Donna MacDonald (CND); propiedad de Teresa Mrus – WR Hill (foto Mrus).

La historia del pastor belga ha estado marcada por las diatribas internas y condicionada por dos guerras mundiales que devastaron los criaderos. El 15 de noviembre de 1891, Adolph Reul, director de la Escuela de Veterinaria de Cureghem, organizó una reunión con el propósito de determinar si en Bélgica existía una raza de pastor. La valoración de los 117 perros participantes, todos ellos con una talla entre 50 y 55 cm y un peso algo inferior a los 20 kg, se confió a un jurado que estaba formado por el propio Reul, Beernaert y Van der Snickt. De los tres, el primero puede ser considerado el padre de la raza, mientras que el tercero había elaborado la primera descripción, en un artículo aparecido en 1889 en la revista Chasse et Pêche. A partir de aquel día quedó establecida la existencia de ejemplares de pelo largo, corto y duro, así como de distintos colores: negro, leonado carbonado, arena carbonado, gris carbonado y estriado. De los cruces entre texturas y colores nacen las variedades de la raza. Aquella primera reunión sirvió para que Reul elaborara un primer borrador de estándar.

También en Cureghem, Louis Van der Snickt, en colaboración con el Collie Club, organizó el 1 y el 2 de mayo de 1892 una prueba para perros de pastor. Aquel mismo año se fundó el Club du Chien de Berger Belge, encargado de la tutela y la difusión del pastor belga. El 20 de marzo de 1894 se publicó el primer estándar, que no era más que una copia del ya existente. De hecho, los redactores procuraron describir las características que hubieran tenido que distinguir a la raza, y que habían encontrado en un grupo integrado por unos sesenta posibles reproductores (después de haber descartado los ejemplares poco homogéneos, desproporcionados o demasiado pequeños).

Imagen procedente del norte de Europa en la que aparecen juntos dos groenendael y un laekenois. De izquierda a derecha: C. Tropsk Maggi, C. Lacken-Vacken D’Artagnan, C. Belgarkojan’s Don Johnson. Cría y propiedad: Anne Fröderberg (S).

El 25 de octubre de 1896 se celebró una nueva muestra, también en Cureghem, que ha pasado a la historia porque en ella tomaron parte, por un lado, Picard d’Uccle, el cabeza de estirpe de los groenendael, e indirectamente de los tervueren (a través de su nieto Milsart), y por el otro, Pouts, uno de los cabezas de estirpe de los laekenois, en tanto que Tjop, su consanguíneo, fue uno de los progenitores de los malinois. Estos dos últimos son el núcleo inicial de conjunción entre las dos variedades, justificando la legitimidad de uniones laekenois-malinois en los lugares y épocas en que las legislaciones cinófilas de cada país lo han permitido. En aquella muestra también destacaron los ejemplares de pelo corto Samlo, propiedad de Beernaert, y Mouche, de Mme. Ducheroy. Estas muestras eran reuniones de estudio e intercambio de información.

A partir del 12 de mayo de 1898, los animales de pelo largo, denominados groenendael, empezaron a ser expuestos por separado de los otros pastores belgas. A finales de siglo, el club se preparó para modificar la clasificación de las variedades definida por Reul, y determinó que el único color aceptado sería: para los ejemplares de pelo largo, el negro; para los de pelo corto, el leonado, y para los de pelo duro, el gris. La polémica que generó tuvo como consecuencia la fundación del Berger Belge Club el 18 de julio de 1898, en Laeken, en la célebre Maison Rouge. «Rouge» (rojo), como el color de los ejemplares de pelo largo y duro, cuyos propietarios estaban allí reunidos.

La variedad que menos cambios sufrió fue la malinois, que toma el nombre de la ciudad de Malinas, en donde, el 18 de noviembre de 1898, se fundó un club que se planteó como objetivo principal la tutela y el desarrollo de la variedad de pelo corto. Al final, se impuso la política del Berger Belge Club. El 4 de octubre de 1904, en Schaerbeek, estos aficionados lograron reunir 104 ejemplares, con lo que sumieron en crisis a la Société Royale. Seguidamente, en el matadero municipal de la misma localidad, tuvieron lugar otras tres exposiciones, hasta que en 1905 se estipuló la presencia de cinco variedades:

  • Pelo largo negro
  • Pelo largo leonado
  • Pelo corto leonado
  • Pelo duro leonado
  • Pelo duro gris

A consecuencia de las diferencias entre clubes de raza, la escisión en el seno de las federaciones cinófilas supuso el nacimiento de la Fédération des Sociétés Canines de Belgique, que más tarde daría origen al Kennel Club Belga. El Club du Chien de Berger Belge, inicialmente reconocido por la Société Royale Saint-Hubert, se afilió a este último, y el Berger Belge Club se legalizó al obtener el reconocimiento de los pastores de pelo largo leonados y de los de pelo duro leonados (1907). En 1909 se hizo oficial el nombre de malinois para los pastores de pelo corto.

El 8 de febrero de 1921 se autorizó la posibilidad de cruces malinois-laekenois y groenendael-tervueren. En 1923, 25 años después de su fundación, el Club del Pastor Belga, gracias a la perseverancia de su presidente Joseph Demulder, recibió el título honorífico de «Royale», al igual que la Société Saint-Hubert en 1886. En 1937 se intentó, sin éxito, aclarar la situación.

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