Deporte y salud

Utilice el estrés para ser feliz – Use stress to be happy

El siguiente texto es un extracto del libro Utilice el estrés para ser feliz (ISBN: 9781683250746) Conocerlo, entenderlo, interpretarlo y ayudarlo, escrito por Isabelle Filiozat , publicado por de Vecchi /DVE ediciones.

Introducción

Nuestra vida cotidiana es tan estresante que a veces olvidamos ser felices, pero ¿qué es la felicidad?

En la actualidad gozamos de una comodidad que a nuestros antepasados les parecería un lujo inaudito. Las máquinas nos han liberado de una gran cantidad de tareas ingratas que ocupaban buena parte del tiempo de nuestros abuelos. A pesar de que tenemos la impresión de que por la noche las calles o los pasillos del metro son poco seguros, en realidad, gozamos de una seguridad que era totalmente impensable hace algunos siglos. La época en que no se salía sin un arma no queda tan lejos.

Por ello, de forma objetiva, nuestra existencia está menos amenazada y es menos dura físicamente que la de nuestros abuelos. Sin embargo, la tensión, la angustia, el miedo y las inhibiciones se encuentran presentes ahora más que nunca. Podemos hablar de estrés por agotamiento, por timidez, por los horarios, por el pánico, por la soledad, por la falta de dinero, por la contaminación, en definitiva, del estrés actual.

Sin una verdadera razón, nos mostramos como personas sin una motivación válida, nerviosas, con insomnio, hipertensas y espasmofílicas. Los laboratorios farmacéuticos, que cada vez nos venden más tranquilizantes, hipotensores y somníferos, se frotan las manos.

¿Se puede ser feliz a pesar de todo este estrés?

Frente a la adversidad, algunas personas se restablecen y otras se desesperan. Al igual que existen aptitudes para la pintura o la música, hay otras que propician la felicidad. ¿Pero pueden aprenderse? La felicidad se basa en una alquimia que debe descodificarse. El capítulo 1 nos ofrecerá los primeros secretos.

El estrés, en líneas generales, es el nerviosismo que se produce en los atascos, el compañero de trabajo y sus eternos reproches, las letras que no podemos pagar, las tensiones familiares y las discusiones conyugales, las rupturas y la soledad, los informativos de la televisión, los gritos de los niños que se pelean continuamente…, en definitiva, es el ambiente, son los otros, es la sociedad, todo lo que, de una manera u otra, nos agrede.

Pero ¿qué es el estrés exactamente? ¿Qué relación existe entre el transporte público y la muerte de la abuela, entre el reloj de la oficina y la ruptura amorosa? En el capítulo 2 se explorarán las respuestas a estas preguntas mediante la descripción del proceso de estrés, sus etapas y los mecanismos que lo activan.

Se suele hablar de relaciones entre el estrés y las enfermedades, pero ¿de qué se trata exactamente? Lo veremos en el capítulo 3. ¿Qué tipo de estrés nos lleva a padecer una determinada enfermedad?

No se puede hablar del estrés sin mencionar a los adictos al estímulo (capítulo 4), plusmarquistas del riesgo, protagonistas en todos los registros. Uno mismo puede estresarse perfectamente, no es necesario experimentar acontecimientos traumáticos, pero ¿cómo? Pues, por ejemplo, sencillamente organizando el futuro (desde una perspectiva negativa, evidentemente), dándole vueltas a recuerdos del pasado que nos dejaron un sabor amargo, inventándonos la realidad, exagerando e interpretando las cosas presentes a nuestra manera.

Algunas personas se estresan más que otras, ya que no todo el mundo reacciona de la misma manera ante una misma situación. Nuestras reacciones son el reflejo de nuestra personalidad. ¿Qué es la personalidad? ¿Cómo se crea y qué se puede cambiar cuando determinadas actitudes y comportamientos no nos convienen? En el capítulo 5 intentaremos relacionar el cableado de las neuronas y las circunstancias personales.

Las pérdidas y las trasformaciones son inevitables. Las crisis marcan nuestras vidas. La vida es un cambio constante. Como veremos en el capítulo 6, en nuestra vida cotidiana nos mostramos más bien conservadores. Nos cuesta dejar atrás el pasado y no sentimos la necesidad de adaptarnos a un mundo que se mueve y se transforma.

Cualquier amenaza de futuro diferente, cualquier fuerza de evolución moviliza a su vez una fuerza que, como mínimo, opone la misma resistencia al cambio. En el capítulo 7 describiremos y analizaremos los ardides que utilizamos y de los que abusamos para escapar de la realidad, de nuestras responsabilidades, y para evitar cambiar. La imagen siempre está presente en nuestra sociedad, siempre hay que aparentar. No es necesario estar bien, sino simplemente aparentarlo.

¿Qué intentamos ocultar bajo esta máscara? ¡Esconda esa emoción, que no la pueda ver! La angustia, la fobia, la rabia y la desesperación nos paralizan. En el ámbito de las emociones reina la mayor confusión posible entre la mayoría de nuestros contemporáneos. Algo normal, ya que la moda educativa consistía en obedecer y, en consecuencia, en reprimir cualquier indicio de afecto que molestase a nuestros padres. Emociones primitivas, reflejas, secundarias, aprendidas: necesitamos una aclaración para elegir entre todo lo que nos impulsa y aprovecharemos para hablar del inconsciente, que suele actuar como freno.

¿Y el capítulo 8? El infierno también es el otro y los otros. ¡Es tan difícil comunicarse y amar! El miedo a los otros, los diálogos de besugos, los juegos de poder, los amores y las rupturas: los otros son los causantes de todas nuestras angustias y, sin embargo, quedarse solo tampoco resulta fácil. ¿Cómo podemos superarlo? ¿Qué pasa con la relación entre el padre y el hijo que ha crecido? Esta relación apenas se ha abordado en la literatura porque todavía está marcada por grandes tabúes, es una fuente de estrés que no por ser des conocida deja de ser menos importante.

Se trata de la principal imagen de la relación del amor. La relación entre padres e hijos es la relación por excelencia, la fuente de todas las esperanzas y todos los desamparos. Marca los amores futuros, pero también las relaciones con uno mismo, con los otros y con el mundo. El hijo convertido en adulto suele estar lleno de rencores. ¿Ingratitud o simple alteración de los elementos? Los hijos ya no quieren ver a sus padres. Esta relación, no obstante, es una vía de reconciliación que los padres deben seguir para reanudar una auténtica comunicación con sus hijos convertidos en adultos.

 Para mantenernos y compensar esta vida estresante, disponemos de algunas estrategias «antiestrés» que son más o menos tóxicas: los dulces, el café, el tabaco, el alcohol y los antidepresivos. Pero ¿y si, en lugar de camuflarnos, aprendemos a enfrentarnos a los problemas de cara? Entre tanto, echemos un vistazo un poco más consciente a nuestros excesos en el capítulo 9.

Lo que bebemos, lo que comemos, pero también lo que respiramos…, sin mencionar la contaminación acústica: el estrés también viene provocado por el entorno, y la contaminación tiene repercusiones tanto físicas como psíquicas. Este es el tema principal del capítulo 10.

¿Cuáles son las soluciones tras todas estas constataciones? Existen varias (capítulo 11). Contamos con numerosos recursos para modificar nuestro entorno o controlar el estrés en nuestro interior, para evitar el estrés inútil en la medida de lo posible, resolver los problemas y ocuparnos de nosotros mismos, para volver a aprender las cosas más sencillas: expresarse, respirar, reír, dormir o hacer el amor.

El estrés es un problema transversal, que comprende todos los ámbitos de la vida. En el capítulo 12 se plantea la pregunta del sentido del sufrimiento, del sentido de ponernos a prueba, del sentido de la vida.

Este libro es una obra ambiciosa, que se arriesga a abarcarlo todo, con la esperanza de no ser superficial. Se trata de un libro que he sembrado de ejemplos para permitirle seguir los meandros de mi pensamiento.

A pesar de que he hecho auténticos malabarismos con los nombres, la mayoría de las historias son verdaderas y, por ello, me gustaría agradecer a mis clientes y a mis amigos que me hayan prestado desinteresadamente sus personajes para ilustrar mi propósito.

La Alquimia De La Felicidad

¿Qué es lo que nos hace felices?

Unos hacen de su vida un infierno, otros un paraíso. ¿Podríamos encontrar alguna pista acerca de la receta escuchando lo que dicen otros?

«Nunca antes había vivido una situación tan difícil y nunca he sido tan feliz en mi vida», exclama Carlos.

Ismael está pletórico: «Este amor me transforma, me dirige a horizontes desconocidos, me obliga a revisar completamente mi forma de ser. Es un cuestionamiento permanente y una felicidad sin igual. Nunca antes hubiese pensado que se podría ser tan feliz como lo soy ahora mismo».

Virginia suspira de contento al hablar de su vida: «Desde que tengo este nuevo trabajo llevo una vida de loca. Los niños, el marido, los clientes…, hay que hacerlo todo a la vez. Dispongo de una energía con la que antes no contaba y, sin embargo, todo el mundo cree que debo sentirme agotada. Sencillamente, soy feliz».

Diana no se queda corta: «No podía creerlo, resultaba duro, pero lo conseguí, soy la mujer más feliz del mundo».

Muriel se muestra furiosa contra todos los que han intentado atemperarla, hacerla razonar: «Me he enfrentado a mí misma y he ganado. Lo que hoy siento me da la razón. Estoy orgullosa de haber tenido el valor de no escuchar a los que me aconsejaban abandonar y elegir una vía más fácil». «Me siento vacío, pero feliz a la vez», suspira Gustavo sonriendo.

Pues sí, sentirse feliz suele corresponderse con sentirse «vacío» y no «lleno». Las personas felices se entregan a sí mismas, en el amor o en la expresión de sus capacidades.

La felicidad no consiste en recibir mucho, sino en dar mucho. La felicidad es la sensación de utilizar las capacidades de uno mismo, de ir más allá de uno mismo, de amar, de superarse. Surge a la vuelta de la esquina, cuando uno no se lo espera. Sobreviene de lo que la Vida nos obliga a hacer al enfrentarnos a nosotros mismos, al hacernos rechazar, con frecuencia, la satisfacción inmediata de nuestras expectativas, cuando nos deshacemos de las costumbres, de los límites ordinarios, de la rutina, para amar o para realizarnos a nosotros mismos.

¿Podría imaginarse a alguien diciendo «No me ocurre nada, soy el hombre más feliz del mundo» o «Mi vida es tranquila, ¡qué felicidad!»? ¡No! Como mucho, las personas podemos llegar a decir: «Me considero feliz», comparando la propia vida con la miseria que hay en el mundo o con las desgracias del resto. Sin embargo «Me considero feliz» no es «Soy feliz».

Usted será feliz cuando sienta que el corazón le late, que la sangre corre por sus venas o que el aire llena sus pulmones. Será feliz cuando sienta que vive dentro de usted.

Confíe en la experiencia de Iván: «Por la noche no tenía ganas de hacer nada, me tiraba en el sofá delante de la televisión con una lata de cerveza, tranquilo, bien. Sin embargo, ahora me doy cuenta de que estaba desmotivado, deprimido. Ahora confío en mí mismo, tengo ganas de hacer cosas. Por las tardes, cuando llego del trabajo, me pongo con el jardín. Trabajo un poco y me siento feliz».

A veces suspiramos y aspiramos a la tranquilidad, soñamos con un mundo en el que todo sea «orden y belleza, lujo, calma y voluptuosidad» (Baudelaire). Pero la vida se encuentra en movimiento y la felicidad consiste precisamente en sentirse parte del movimiento de la Vida.

Miremos las cosas de frente. Aquellos que fracasan en la vida son los que huyen del estrés, los que, ante las encrucijadas de su existencia, tienden a elegir el camino que menos resistencia supone, los que prefieren la facilidad, detestan el cambio y todo lo que puede desestabilizarles, los que dan preferencia a la seguridad, los apegados a las costumbres, los que eligen hacer lo que saben hacer, en definitiva, aquellos a los que les asusta el movimiento de la vida.

Los que triunfan son los que no tienen miedo de fracasar, los que se arriesgan, aquellos que prefieren los senderos peligrosos porque les permitirán desarrollar sus capacidades, los que deciden hacer lo que todavía no saben hacer para aprender aún más, los que se mueven y salen de los caminos marcados, los que piensan que tienen algo que aportar al resto, los que dan un sentido a su vida.

Para tener una mejor idea de Utilice el estrés para ser feliz. Entenderlo, ayudarlo, por favor continúe esta emocionante aventura haciendo clic en Amazon Spain, Amazon Mexico, Amazon US, Amazon UK, Amazon Australia, Amazon Canada, Amazon India, Casa deLibro, Google, Apple, Scribd(Everand), Barnes & Noble, Bookmate, Kobo, Bookbeat, Fnac, 24 Symbol, Amabook,…

Leave a Reply

Discover more from

Subscribe now to keep reading and get access to the full archive.

Continue reading