Niños/Aprendizaje de idiomas

Aprende rápidamente el Alemán – Learn German quickly

El siguiente texto es un extracto del libro Aprende rápidamente el Alemán (ISBN: 9781646998937) Conocerlo, entenderlo, interpretarlo y ayudarlo, escrito por Kirsten Eger, publicado por de Vecchi /DVE ediciones.

Introducción

La lengua alemana tiene fama de ser muy difícil de aprender, con una gramática tan compleja que puede asustar al estudiante más intrépido. Sin embargo, no es así: lo demuestran las numerosas personas que hoy en día han superado estos prejuicios gracias a un profesor que sea capaz de explicar de manera clara una gramática un tanto ingrata con la ayuda de un buen manual (como esperamos que sea este), de modo que consigan aceptar las diferencias del alemán respecto a su propia lengua materna, siguiendo en consecuencia su lógica intrínseca.

Aprender los fundamentos de la lengua alemana no requiere necesariamente años de estudios sino que, si uno lo desea realmente, está motivado y armado de buena voluntad, pueden bastar unas semanas. Los primeros resultados serán el mejor estímulo para espolear al alumno.

Si luego, tras cierto periodo de tiempo (que varía en función de la persona), nos parece que no nos enteramos de nada —proceso normal y bien conocido por los docentes experimentados, así como por quien ha aprendido más de una lengua—, hay que tener paciencia. Debemos concedernos una pausa para descansar.

No nos esforcemos en repetir todo aquello que ya hemos estudiado, aprendido y asimilado: limitémonos a leer algo o a emplear los vocablos memorizados jugando al Scrabble en alemán. Si tuviéramos que viajar a Alemania (acaso por motivos de trabajo) en esta fase, no nos mortifiquemos por nuestro mutismo y contentémonos con escuchar, leer los carteles de la carretera y los restaurantes y echar un vistazo a los titulares de los periódicos.

Sin duda, captaremos mucho más de lo que esperábamos. Sea como fuere, no empecemos a lamentarnos de no haber aprendido nada durante las semanas anteriores dedicadas al estudio de la lengua alemana, porque tal pausa supone en realidad una ganancia: la mente trabaja con el material aprendido, lo elabora y lo clasifica, situando cada concepto en el lugar que le corresponde en la memoria, listo para ser utilizado.

A diferencia de los niños, los adultos afrontan una lengua nueva con un sistema de aprendizaje ya estructurado; de hecho, por lo general la nueva lengua y su correspondiente gramática se clasifican de forma automática y luego se cotejan con las lenguas aprendidas durante la adolescencia.

Teniendo en cuenta esta peculiaridad, el libro se propone abordar estas exigencias ofreciendo una descripción bastante esquemática y facilitando tablas con los elementos básicos y las diferencias que más llaman la atención para reducir y concentrar notablemente el volumen de los elementos que se deben saber, ya que se aprende más deprisa aquello que concuerda con las normas y las reglas ya conocidas. De este modo, aprender alemán no será quizás un juego, pero sin duda sí podrá llegar a ser un placer.

Por otro lado, no debemos sobrecargar la mente con reglas superfluas y difíciles de memorizar, bastante tenemos ya con recordar cuanto atañe a nuestro trabajo y nuestra vida cotidiana.

La Pronunciación Y El Alfabeto Alemán

La pronunciación del alemán (así como la ortografía) es bastante sencilla y se aprende fácilmente; de hecho, podría decirse que el alemán «se lee como se escribe», ignorando naturalmente las pequeñas variantes de pronunciación del alemán estándar (Hochdeutsch), utilizado sobre todo en el norte de Alemania (el dialecto de Hannover está considerado el más claro) respecto al alemán suizo y el austríaco, así como las variantes dialectales o locales.

En cuanto a la transcripción fonética, los diccionarios adoptan el alfabeto fonético internacional, un sistema de fácil aprendizaje que permite describir y atribuir un símbolo unívoco a cada fonema de las lenguas europeas. Al ser la pronunciación correcta uno de los elementos clave de la comunicación eficaz, el aprendizaje del alfabeto fonético internacional nos permitirá emprender con éxito el camino para el conocimiento de cualquier lengua.

En este libro adoptaremos para la pronunciación una versión simplificada del alfabeto propuesto por la Asociación Fonética Internacional. La transcripción fonética aparecerá siempre entre corchetes. No hay razón que impida, siguiendo las reglas e indicaciones facilitadas, la adquisición de una buena pronunciación, aunque indudablemente puede ser muy útil la ayuda de una persona cuya lengua materna sea el alemán.

El alfabeto alemán se compone de 26 letras (una menos que en español, pues carece de la ñ), cuya pronunciación difiere en varios casos de la nuestra.

Vocales

La lengua alemana posee cinco vocales (a, e, i, o, u) más las Umlaut de las vocales a, o, u, que son:

ä [e] (corresponde a la e abierta);

ö y ü, que transcribimos respectivamente [oe] e [y] (la primera corresponde al francés eu en fleur [floer]; la otra se obtiene pronunciando una u y tratando de modificar el sonido hacia la letra i, como la pronunciación de la letra u en francés: tu [ty]).

La diéresis sobre las vocales, pues, comporta una modificación sustancial de la pronunciación respecto a las vocales puras de partida.

Al escribirlas, y dado que el teclado suele carecer de estos símbolos, pueden ser sustituidas por ae, oe, ue. Si se usa un ordenador corriente, con un procesador de textos tipo Word, basta recurrir al comando insertar símbolo disponible en el menú.

Por otro lado, hay combinaciones vocálicas que, a diferencia del español, se pronuncian como un único sonido:

ai, ay, ei, ey [ai];

au [au];

äu, eu [oi];

ie [i:] (i larga).

La diéresis modifica la vocal anterior, alargándola; con frecuencia, el sonido vocálico largo se indica mediante el grafema de duplicación de la vocal: Meer [me:r] («mar»), Staat [?ta:t] («estado»).

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