Animales, Mascotas y Naturaleza

El Shetland – The shetland

El siguiente texto es un extracto del libro El Shetland (ISBN: 9781646999415) Conocerlo, entenderlo, interpretarlo y ayudarlo, escrito por Claire Dupuis, publicado por de Vecchi /DVE ediciones.

Prólogo

La búsqueda del «compañero-perro» es un camino lleno de interrogantes, de incertidumbre. Elegir una entre tantas razas de características tan diversas no es en absoluto fácil. El primer paso consiste en informarse bien. Querríamos que el perro fuera elegante y tuviera un físico armonioso, un pelaje opulento pero fácil de cuidar. No ha de ser grande ni pesado, pero tampoco un «perro de bolsillo».

Rústico, feliz cuando se le saque a dar largos paseos y tranquilo cuando esté en casa. Robusto, que sólo haya que llevarlo al veterinario para que lo vacune. Afectuoso, cercano a sus dueños, pero distante con los extraños. Debe querer a los niños y tolerar sus juegos, sin morder jamás. Guardián fiable, en el sentido de avisador, no ha de demostrar nunca malas intenciones.

De espíritu vivo, fácil de educar, de carácter agradable… ¡Cuántas exigencias! Un perro así existe: el shetland. Sin embargo, aunque está muy extendido en los países anglosajones, donde desde hace mucho tiempo se publican numerosos artículos sobre esta maravillosa raza, fuera de estos no resulta fácil encontrar textos dedicados al shetland.

Claire Dupuis acaba de poner fin a esta laguna. El presente libro es un trabajo excelente, perfectamente documentado, expuesto con claridad e ilustrado con fotografías cuidadosamente seleccionadas, en el que el lector descubrirá lo esencial para comprender a esta interesante raza y con el que el dueño de un sheltie podrá completar sus conocimientos. Un documento único, serio y preciso que toda persona interesada en este «simpaticón y pequeño pastor» debe leer.

Orígenes e historia

El shetland tiene una historia relativamente reciente y a la vez muy antigua. En efecto, la «receta» que lo compone data de finales del siglo XVIII y principios del XIX; sin embargo, las «razas» que entraron en su composición tenían un origen ancestral. Por otra parte, es significativo que este perro haya tomado su nombre de las islas Shetland, de donde es originario, ya que es precisamente la situación geográfica de estas islas, y su naturaleza, lo que originó de forma natural la formación de la raza.

Orígenes

Es necesario tener en cuenta que, aunque las islas Shetland pertenecen a la Corona británica, están situadas en los salvajes mares que hay entre Escocia y Noruega. Esta ubicación hace que sean una tierra mucho más «nórdica » de lo que pensamos y, sobre todo, un refugio en medio del hostil mar del Norte.

Por lo tanto, las islas han asistido al nacimiento de las primeras formas de navegación, en la encrucijada de todas las influencias de las regiones que las rodean. Los emplazamientos prehistóricos hallados en las islas demuestran que han sido habitadas desde el Neolítico.

Sin embargo, los científicos no han podido demostrar la presencia de perros en aquella época remota. No parece que los pictos, llegados de Escocia, hubieran llevado consigo compañeros de cuatro patas.

Las investigaciones llevadas a cabo sobre esta cuestión conducen a una certeza unánime en cuanto al origen de los primeros perros de las islas. ¡Los llevaron los vikingos! Estos marineros extraordinarios, por los que Hollywood sintió fascinación durante un tiempo y que en la actualidad han sido más o menos relegados a la sombra, fueron navegantes, inventores y conquistadores sin igual.

Explorando ávidamente en todas las direcciones, iniciaron, entre otras, expediciones hacia las islas Feroe, Islandia y Groenlandia. Las islas Shetland constituyeron, para estas expediciones, la base soñada. Los vikingos, una civilización notable en muchos aspectos, ya criaban perros, con intención utilitaria, evidentemente.

Estos perros descendían en línea directa del Canis familiaris palustris, el famoso «perro de las turberas » del Paleolítico, antepasado de todos los perros europeos y originario del norte de Asia.

Estos perros de los vikingos tenían diferentes tamaños, eran de tipo spitz; los más grandes cazaban alces, osos o lobos, y los más pequeños vigilaban las granjas (hoy en día aún existe una raza de buhund —«perro de granja»— noruego).

Podemos pensar que, por comodidad, fueron los perros de menor tamaño los que se subieron a bordo de las «largas embarcaciones» (el nombre que los vikingos dieron a sus drakkars), junto con unos veinte mil colonos con destino a Islandia y Groenlandia, previo paso por las islas Shetland. De hecho, las Hjatland («tierra perdida») permanecieron bajo la dominación noruega hasta 1469, fecha en la que se volvieron a unir a la Corona escocesa.

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