Animales,  Familia y relaciones

Los trastornos del comportamiento en el perro – Los factores de variación

El siguiente texto es un extracto del libro Los trastornos del comportamiento en el perro(ISBN: 9781683251194) Conocerlo, entenderlo, interpretarlo y ayudarlo, escrito por Florence Desachy, publicado por de Vecchi /DVE ediciones.

Para valorar la normalidad del comportamiento de un cachorro es imprescindible conocer las etapas por las que transcurre su desarrollo.

Las causas de los trastornos del comportamiento pueden ser desórdenes en el entorno del cachorro o traumas sufridos en los primeros días de vida.

En efecto, muchos trastornos se originan en los primeros instantes de la vida del animal. Este debe pasar por una serie de etapas indispensables para su equilibrio. En estado natural, la madre sabe instintivamente lo que conviene hacer, sabe en qué momento el cachorro necesita protección o cuándo hay que rechazarlo. El pequeño, poco a poco, adquiere autonomía, y la madre le da las bases necesarias para sobrevivir. Cuando interviene el hombre, puede hacerlo mejor o peor. Si la persona que cría el cachorro desde que nace no conoce los estadios por los que este tiene que pasar puede destruir determinadas relaciones, dando origen a las consiguientes alteraciones.

No podemos referirnos a los trastornos del comportamiento sin tratar antes el desarrollo del cachorro, tema que será objeto de la primera parte del libro.

¿En qué proporción se dan comportamientos innatos y comportamientos adquiridos? La respuesta no es fácil. Es evidente que el propietario no puede modificar una predisposición genética, pero sí puede saber la influencia ejercida por el medio exterior en las diferentes etapas del desarrollo del cachorro.

La socialización y la jerarquización son dos conceptos fundamentales para el establecimiento de un sistema válido de comunicación del perro con sus congéneres y con el hombre. La comunicación es para todos la base de una vida social equilibrada. La socialización y la comunicación puestas al servicio de la educación permiten obtener un perro de calidad. El secreto de un perro equilibrado reside precisamente en estas bases, que constituyen el único secreto para la prevención de comportamientos indeseados.

Un perro no puede ser equilibrado si no ve satisfechas sus necesidades psicológicas y físicas. ¿Cómo lograrlo? Sabiendo cuáles son las etapas del desarrollo del cachorro y conociendo sus miedos.

El nacimiento, la vida junto a la madre y el resto de la camada, la integración en la nueva familia y el establecimiento de nuevas relaciones son circunstancias que el cachorro va a experimentar inevitablemente. El amo debe estar a su lado, pero sin impedir que las viva, manteniéndose a la distancia adecuada.

Según estudios recientes, los comportamientos anormales de los perros son cada vez más frecuentes y de mayor magnitud. ¿Se puede imputar el hecho a los propietarios y al modo de vida actual?

Es evidente que el propietario busca la felicidad del animal, pero ¿dónde está el verdadero problema? ¿Tiene el propietario todos los medios necesarios para garantizar esta felicidad? ¿No vive quizá pensando demasiado en sí mismo?

En primer lugar, debemos saber que un perro no es una terapia para una persona. Es el aliciente que proporciona una nueva relación, en la que cada cual pone su parte, pero ninguno de ellos está allí para curar las heridas del otro.

El dueño debe aprender a observar al perro y a imponerle unos límites, siempre respetando su condición de perro.

Uno de los aspectos primordiales es la elección de la raza.

El dueño ha de estar capacitado para dar al perro la educación que necesita en función de su carácter. Si un perro que requiere autoridad cae en manos de un propietario indolente, el fracaso está asegurado.

Todos los perros son diferentes, y los dueños también. La adecuación entre la persona y el animal es la base para prevenir los comportamientos indeseados, sobre todo la agresividad.

Aviso a los dueños de un perro

En el perro, el principal trastorno de comportamiento es la agresividad. En algunos países europeos, se resgistran hasta 15.000 mordeduras al año, y los niños representan la mayoría de las víctimas.

Esta carta de presentación no pretende criminalizar al perro ni a su dueño. Se trata simplemente de que cada persona que se plantee comprar un perro sepa que tiene la obligación de evitar cualquier trastorno de comportamiento de este, y muy en especial la agresividad.

Por otro lado, los problemas que causan más molestias a los propios dueños son los excrementos, los ladridos, la agresividad, los saltos encima de las personas, la excitación sexual, la destrucción y las fugas. El abandono y la eutanasia de perros cuyo comportamiento no satisface las expectativas del dueño resulta cada vez más frecuente. Todas estas soluciones extremas podrían evitarse, o al menos disminuir, mediante la correcta información y la educación de los dueños.

El objetivo de esta obra es presentar de forma comprensible el origen de los trastornos del comportamiento. La mejor forma de evitar problemas es previniéndolos, y para ello hay que tener en cuenta factores clave: elección de la raza, información, conocimiento y educación.

Nuestro propósito no es explicar cómo se tratan estas alteraciones —este terreno es competencia exclusiva del veterinario o, más concretamente, del especialista en comportamiento canino—, sino describir los procesos de aparición de dichos trastornos, de modo que se puedan evitar.

El comportamiento del perro

El comportamiento del perro es el resultado de la asociación de comportamientos instintivos y adquiridos (a través de las enseñanzas de la madre, luego del dueño y de la experiencia). El entorno ambiental y social del perro modela y condiciona su desarrollo. Cualquier influencia negativa queda grabada para siempre.

El comportamientoen estado salvaje

El cachorro en estado salvaje

En este apartado nos referiremos al entorno social, pero, en primer lugar, conviene definir algunos comportamientos de los cuales todavía se encuentran restos en el instinto del cachorro. No podemos pasar por alto el comportamiento originario del perro en el seno de una manada, ya que «en familia» el cachorro se comportará de forma parecida a la de sus congéneres salvajes, aunque con matices. Las nociones de territorio, jerarquía, dominio y sumisión rigen las relaciones con el dueño. Habrá que considerar el binomio hombre-perro como un verdadero grupo social. La única manera de prevenir algunas alteraciones del comportamiento pasa por saber cómo se comporta el cachorro. Otro aspecto que hay que tener en cuenta es el equilibrio del amo y del entorno en general.

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