Hogar y jardinería

Reformar la vivienda – Reform the house

El siguiente texto es un extracto del libro Reformar la vivienda(ISBN: 9781644619377) Conocerlo, entenderlo, interpretarlo y ayudarlo, escrito por Francesco Poggi, publicado por de Vecchi /DVE ediciones.

De lo Viejo a lo nuevo

Reformar no significa, necesariamente, demoler y reconstruir. Con los materiales modernos podemos modificarla vivienda sin realizar «grandes obras».

Reformar la casa significa, ante todo, recuperar espacio y habitabilidad, además de satisfacerlas exigencias de la familia. Pero también quiere decir efectuar una inversión segura. La reforma desarrolla los espacios de servicio, de las instalaciones, del nivel arquitectónico, de la higiene, y se traduce en una revalorización. No obstante, el término reforma es muy vago. Según los objetivos que se persigan serán necesarios diversos tipos de intervención (que comportan trabajos diferentes) y para cada uno de ellos es recomendable saber qué procedimientos hay que seguir y qué técnicas hay que adoptar. Pueden ser necesarias actuaciones relativas sólo a una parte de la casa o bien a su totalidad, tanto en el interior como en el exterior. Dependiendo del alcance delas obras se pueden dar dos niveles de intervención:

– obras pequeñas de mantenimiento, ordinario y extraordinario; las primeras pueden realizarse sin necesidad de obtener permiso de obra y, por tanto, sin gastos de autorización;

– obras grandes que requieren un permiso de obra y comportan gastos, en relación con el tipo de obra que se va a realizar y con la capacidad y la extensión de la casa.

Pequeñas obras: mantenimiento ordinario

Afectan normalmente (aunque no siempre) a alguna parte concreta de la casa y suelen tener como objetivo restablecer su funcionalidad porque es una zona vieja y ya no es habitable. Se trata de actuaciones que deben mantener el aspecto exterior o la volumetría que tenía anteriormente. Como hemos dicho, se realiza sin necesidad de permiso de obra y, por tanto, sin desembolsos.

El mantenimiento ordinario se lleva a cabo con obras «menores». El propietario no debe presentar ninguna solicitud ni informe, pero es responsable del funcionamiento regular del trabajo, sobre todo en lo que respecta a las normas de seguridad e higiene.

Instalaciones certificadas

Las instalaciones, en particular las dela electricidad y el gas, tienen que ser llevadas a cabo por personas cualificadas, que deben certificar la conformidad con la ley y entregar un documento que lo certifique. En el interior de la casa se puede reformar y reparar parte de la estructura, de las paredes o del pavimento. Se pueden sustituir o reparar los acabados interiores, instalar nuevos cerramientos o postigos de seguridad del interior, desplazar o construir nuevas paredes, respetando, eso sí, las normas de ventilación e iluminación previstas por la ley.

Asimismo, se puede también aislar y realizar falsos techos de diversos tipos.

Trabajos en el exterior

En el exterior de la casa se consideran obras de mantenimiento ordinario la restauración de la cubierta (siempre que se respeten los volúmenes y las estructuras), la reparación y la sustitución de bajantes y canalones también con materiales diferentes, con tal de que no se modifiquen las características técnicas de la cubierta.

También son obras «ordinarias» las siguientes:

– la restauración de la fachada (si se hace con materiales de las mismas categorías y colores que la existente);

– la instalación de rejas en las ventanas;

– la creación de nuevas plazas de aparcamiento (sin construir casetas);

– las actuaciones de mantenimiento del jardín;

– la sustitución de cerramientos, portones, cancelas, vallas –incluso con material diferente–, siempre y cuando no se modifiquen las características generales exteriores.

Mantenimiento extraordinario

Comprende todas aquella actuaciones que afectan a la consolidación, la renovación y la sustitución de partes dela casa, a veces incluso portantes y estructurales, como las paredes maestras, las vigas y los forjados.

En el mantenimiento extraordinarios e incluyen también las obras por creación de nuevos cuartos de baño, actuaciones sobre la fachada, la creación de patios y jardines, la instalación de marquesinas, etc.

Asimismo, se entiende por mantenimiento extraordinario la transformación de una unidad inmobiliaria en más de una y viceversa.

Es necesario un proyecto

Para hacer obras de mantenimiento extraordinario es obligatorio presentar un proyecto de construcción, junto con una solicitud de permiso de obras. Cabe recordar que estas obras, para entrar en la categoría de «obras pequeñas» no pueden comportar la creación de un edificio totalmente diferente en forma, aspecto o función que el anterior. Así pues, es importante comprobar con atención, con el proyectista, que las actuaciones entran efectivamente en las categorías previstas por las ordenanzas municipales.

Las grandes reformas

Comprenden las actuaciones que afectan a una casa en su conjunto, ya sea en el interior o en el exterior. Se trata de transformaciones que implican cambios sustanciales: aspecto exterior, dimensiones, cambio de uso…

Este tipo de obra, para poder ser realizada, requiere un permiso específico, y comporta, en general, el desembolso de una cantidad de dinero a la Administración local.

Las nuevas construcciones

Asimismo, las nuevas construcciones se consideran grandes obras: para realizarlas se necesita obtener un permiso de obra específico y desembolsar una cantidad como contribución al Ayuntamiento. Por nueva construcción se entiende:

– la realización de nuevas construcciones;– la ampliación de casas ya existentes;

– la instalación de habitáculos prefabricados;

– la realización de aparcamientos. Cada ayuntamiento puede tener normas y reglamentos diferentes.

Proyecto y organización

Cuando se decide afrontar una reforma hay que proceder paso a paso. Lo más importante es definir claramente qué se desea conseguir. Aparentemente puede parecer fácil «tirar una pared aquí o tirar otra pared allá». Pero hasta que todo eso no queda reflejado en un papel, con medidas y cálculos, no se puede afirmar que el trabajo sea factible (es decir, útil). No cabe duda de que el proyecto y la planificación debe realizarlas un profesional, pero resulta muy útil poderle presentar peticiones concretas, pensadas, motivadas y, sobre todo, posibles. Por este motivo es conveniente sentarse a redactar un proyecto, lo más detallado posible, de todas las obras que se pretenden llevar a cabo. Para ello hay que familiarizarse mínimamente con las dimensiones y las distancias normalmente necesarias entre los elementos que componen los diversos ambientes.

Así pues, en la primera fase, la de «visualización» e ideación de una reforma, hay que tener en cuenta (por ejemplo) que entre una cama y una ventana no quede sólo medio metro de distancia, o que alrededor de una mesa haya espacio para sentarse, o que una puerta no se abra contra una ventana, y así sucesivamente.

A quien no esté acostumbrado a este tipo de lectura, estas distancias y proporciones no le resultarán tan evidente sal mirar el plano.

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