Animales, Mascotas y Naturaleza

Mi… Tortuga – My turtle

El siguiente texto es un extracto del libro Mi… Tortuga: Guía sencilla para conocer y cuidar a una tortuga: alimentación, hábitat y comportamiento (ISBN: 9781644615980) Conocerlo, entenderlo, interpretarlo y ayudarlo, escrito por Bruno Tenerezza, publicado por de Vecchi /DVE ediciones.

Su vida con el hombre

Arriba, ejemplar de tortuga aligator (ya es adulta, pero aún puede crecer más).
Sobre estas líneas, una tortuga mordedora: no puede criarse ni venderse porque es muy peligrosa

Las tortugas arrastran lentamente su peso por el suelo (como los ejemplares gigantes de las Galápagos), y también sus años —algunas especies pueden superar los dos siglos de vida— o bien nadan ligeras en los estanques. Sea como sea, podemos decir que las tortugas forman parte de nuestras vidas desde siempre, aunque la desaparición de algunas especies, sobre todo en los últimos tiempos, sea debida precisamente a la acción desconsiderada del hombre, directa (captura de adultos y de huevos) o indirecta (destrucción y contaminación de su hábitat).

Los antepasados

Existían hace unos 200 millones de años, durante el Jurásico, cuando en el horizonte ya se empezaba a ver el final del larguísimo imperio de los dinosaurios. Se trataba de seres acorazados, que más tarde resultarían ser tan «perfectos » que han llegado, con pocas transformaciones, hasta nuestros días. Parece ser que sus antepasados más primitivos aparecieron en la tierra durante el Carbonífero (hace 360 millones de años): eran pequeños reptiles, de unos 50 centímetros de largo, caracterizados por un tronco grande y ligeramente comprimido, con una cola corta, muy ancha en la base y estrecha en la punta y unas patas más bien cortas. Habían evolucionado a partir de los anfibios, convirtiéndose en los primeros vertebrados adaptados a la vida en ambientes áridos. Sus huevos, a diferencia de los de los anfibios, no necesitaban ser depositados en el agua.

La primera tortuga

Los restos fósiles más antiguos de una tortuga se remontan a 220 millones de años. Se encontraron en una zona de la actual Alemania, que por aquel entonces se trataba de una zona árida y semidesértica, con un clima seco en el que sin embargo se alternaban zonas húmedas y ricas en vegetación. Allí vivían unas grandes tortugas de agua dulce que se adaptaron a caminar en los lechos de lagos y ríos.

¿Tortugas de tierra o acuáticas?

Las tortugas acuáticas necesitan siempre más cuidados porque requieren un «doble ambiente»: agua y tierra

Meticulosos como siempre, los ingleses disponen de más de un término para definir a las tortugas que viven en ambientes distintos: de hecho, llaman turtle a la tortuga marina, tortoise a la terrestre y terrapin a la de agua dulce. Los italianos, a su vez, llaman tartaruga a la tortuga acuática y testuggine a la terrestre; los españoles, en cambio, nos limitamos al nombre de tortuga y para diferenciarlas decimos que son «de tierra» o «acuáticas».

Una curiosidad sobre el término latino tartaruchum a partir del cual ha nacido nuestra tortuga: quiere decir demonio, hecho que explica la causa por la que, durante muchos siglos, estos reptiles han sido considerados la encarnación de espíritus malignos.

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