Animales, Mascotas y Naturaleza

Mi… Ardilla – My… Squirrel

El siguiente texto es un extracto del libro Mi… Ardilla (ISBN: 9781644617076) Conocerlo, entenderlo, interpretarlo y ayudarlo, escrito por Bruno Tenerezza , publicado por de Vecchi /DVE ediciones.

Su vida con el hombre

¿Habrán sido las bromas que Chip y Chop (esas dos pequeñas ardillas inventadas por Walt Disney, ambas personajes muy entrañables) le han gastado al pato Donald, lo que nos ha llevado a pensar que podíamos convertirnos en sus amigos?

¿O habrá sido acaso que el más simpático de los moradores del bosque se atreve, por iniciativa propia, a acercarse a los parques y jardines de nuestras ciudades? Sea como sea, en los últimos años no es raro encontrar a la ardilla en la lista de los posibles animales de compañía, también porque, poniendo a su disposición una jaula más bien grande, se adapta fácilmente a la vida en un piso.

En la naturaleza: de la tierra al cielo

Estos animales ágiles y vivarachos pueden ser arborícolas, terrestres o voladores.

Ardillas arborícolas

Al primer grupo pertenece la denominada ardilla común: con sus afiladas uñas, hace presa en la corteza de los árboles y trepa rápidamente por los troncos; luego, con la misma habilidad, baja corriendo o salta desde las ramas más altas, utilizando la cola para mantener el equilibrio y como timón, pero también como freno y como almohada cuando toma tierra. Recordemos que es uno de los pocos mamíferos que construyen un nido parecido a los de las aves.

Ardillas terrestres

Las ardillas japonesas y norteamericanas, en cambio, prefieren excavar sus madrigueras en el suelo y disimulan la entrada escondiéndola entre las raíces de un árbol o cerca de una piedra. Con una profundidad de entre 50 y 150 cm, la madriguera está formada por un túnel de unos 2 o 3 m de longitud, con el que comunican algunas «habitaciones »: las más importantes son el nido, donde duerme, pasa las horas más frías del invierno y las más calurosas del verano y se ocupa de los cachorros, la despensa, donde almacena toda la comida y uno o más cuartos de baño.

Ardillas voladoras

Lamentablemente no es fácil verlas, porque durante el día duermen a pierna suelta. Por la noche inician su actividad frenética, que consiste en comer, beber, jugar y, naturalmente, volar. De esta forma se exhiben en espectaculares vuelos de 40 o 50 m, virajes de 90°, vueltas de campana… Pueden hacerlo gracias a un pliegue de la piel, que se llama patagio, que se extiende desde el tobillo de las patas traseras hasta la muñeca de las delanteras. Cuando está a punto de volar desde lo alto de la copa de un árbol, la ardilla abre los brazos para que el patagio quede bien tenso, exactamente como las alas de un planeador.

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