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El gerbillo – The gerbil

El siguiente texto es un extracto del libro El gerbillo (ISBN: 9781683256502) Conocerlo, entenderlo, interpretarlo y ayudarlo, escrito por Florence Desachy, publicado por de Vecchi /DVE ediciones.

Un animal doméstico

En uno de mis anteriores libros sobre los nuevos animales domésticos, tuve la oportunidad de insistir bastante sobre el aspecto reglamentario de la adquisición de ciertos animales de compañía no siempre considerados como animales domésticos.   

La domesticación es la influencia que el hombre ejerce en el desarrollo de una especie y, en consecuencia, en las relaciones que puede mantener con el animal. Los peces, excepto los peces rojos, no son, por ejemplo, animales domésticos; los loros tampoco lo son, aunque están amaestrados. Por lo tanto, tendremos que obtener una autorización para venderlos y los documentos oficiales para comprarlos. El gerbillo, en cambio, sí es un animal doméstico. Así pues, se puede obtener de forma totalmente legal.

Pero además es mucho más que un animal doméstico: es un animal de compañía, gracias al descubrimiento que los adultos y los niños han hecho de sus cualidades y de su comportamiento.

La noción de animal de compañía implica que se ha desarrollado un mercado adaptado a la adquisición y a la cría de estos animales en cautividad.

Sin embargo, debemos convencernos de que vivir en cautividad no es lo mismo que vivir en prisión; pero para ello es necesario que respetemos al pie de la letra las necesidades del gerbillo. Por lo tanto, es necesario que lo conozcamos perfectamente para asegurar su equilibrio. Este libro proporciona la información necesaria para que podamos adquirir un gerbillo en buenas condiciones de salud y para mantener su bienestar.

Además, al final del libro hay un apartado dedicado a los niños.

Un NAC

El gerbillo forma parte de los NAC. Pero, qué es un NAC?

Las siglas NAC significan <nuevos animales de compañía>. Esta denominación surgió en el año 1985 durante un congreso veterinario en Lyon. Engloba peces, pájaros, roedores y reptiles, es decir, todos los animales de compañía, menos los gatos y los perros. Francia se encuentra en la primera posición con veinte millones de NAC, por delante de España y de otros países europeos. La mayoría de estos animales, que hasta ahora no recibían muchos cuidados veterinarios, cada vez los reciben más. Las indagaciones sobre su comportamiento, sus necesidades y sus enfermedades se han intensificado y han permitido establecer mejor sus exigencias para asegurar su bienestar en cautividad.

Los conocimientos veterinarios sobre el gerbillo no son todavía totalmente perfectos, pero existen estudios sobre su sistema nervioso, sanguíneo, etc.

Desgraciadamente, tenemos que confesar que estos descubrimientos se han realizado porque el gerbillo ha sido durante bastante tiempo un animal de laboratorio. El aspecto <positivo> de esto es que el gerbillo es realmente uno de los roedores que mejor se conocen en el plano científico, y que existen numerosas tesis que describen sus enfermedades y su resistencia o no a los tratamientos. Estos datos los utilizan los veterinarios que tratan los NAC.

El gerbillo en estado salvaje

Un roedor

El gerbillo pertenece al grupo de los roedores, grupo que a su vez se integra en el de los mamíferos. La característica fundamental de estos últimos es que amamantan a sus crías con la leche que segregan por las mamas. Los roedores son muy numerosos y habitan en todo el planeta, allí donde haya vegetación, menos en Nueva Zelanda y en el Antártico. Este grupo está formado por mil setecientas especies.

Esta cifra hace referencia a los roe dores en estado salvaje y no a los animales de compañía. El número de gerbillos domésticos es inferior, puesto que no es el más conocido de todos los roedores. Los animales de compañía más comunes son los hámsters y los cobayas; a continuación están los ratones, las ratas, las ardillas de Corea, los gerbillos y las chinchillas.

El interés por el gerbillo ha ido creciendo por diferentes razones: es muy sociable, dócil y limpio. Orina poco y requiere muy pocos cuidados.

Su forma de vida es muy interesante de estudiar, y puede apasionar a los adolescentes y a los adultos atraí dos por las ciencias. También puede ser un excelente amigo para los niños, gracias a su carácter juguetón.

El conocimiento perfecto de su comportamiento, su fisiología, sus necesidades y sus enfermedades permite comprenderlos bien y asegura una vida en cautividad equilibrada.

No hay que olvidar que estos animales que hoy viven en una jaula en la habitación de nuestros hijos han sido y son a veces todavía animales que también se encuentran en estado salvaje. Pero no debemos culpabilizar a nadie, puesto que los animales vendidos sólo han conocido la vida en contacto con el hombre. De todas formas, el conocimiento de su forma de vivir en la naturaleza es fundamental para asegurarles unas condiciones de vida cercanas a las condiciones naturales. Sólo reconstruyendo su medio natural podremos hacer feliz a nuestro gerbillo, y asegurar que esté sano.

Los orígenes

El gerbillo es originario de Mongolia y del norte de China; también vive en ˘frica. Se considera que el gerbillo forma parte de las especies de ratas de arena.

Su organismo se ha adaptado poco a poco a la vida en las regiones áridas. Las zonas donde vive son regiones de arena recubiertas por una vegetación propia de regiones semidesérticas. El gerbillo vive también en los oasis de los desiertos.

Su oído le permite percibir ruidos muy alejados en un aire seco como el de las estepas. Por otra parte, su larga cola le permite saltar con facilidad.

Se introdujo en los Estados Unidos Unidos en el año 1954, y hace unos diez años se ha generalizado como animal de compañía.

Se han establecido criaderos y han surgido algunas mutaciones, sobre todo en lo que se refiere a los colores (existen muchas variaciones en los animales de compañía, pero no entre los gerbillos salvajes, que son marrones).

El hábitat

En estado salvaje, los gerbillos viven en madrigueras, como veremos más adelante. Por lo tanto, es interesante permitirles recrear esta forma de hábitat en cautividad. Se trata en efecto de animales excavadores, y la construcción de túneles puede hacer que su vida sea más equilibrada. Se trata de un ejemplo muy preciso de estudio del medio natural para permitir una mejor adaptación a la vida en cautividad.

En la naturaleza, el gerbillo construye verdaderas redes de túneles subterráneos que esconden habitaciones y salas de reservas de comida.

Estas madrigueras pueden medir entre siete y ocho metros de largo, y a veces tienen una profundidad de un metro.

Las madrigueras les permiten protegerse de los depredadores, puesto que las galerías tienen un diámetro muy reducido por el cual es muy difícil pasar. Además, poseen a menudo cuatro o seis entradas que forman un laberinto ideal para que se defiendan de sus atacantes. De esta forma, el gerbillo puede vivir tranquilo, protegido de las variaciones climáticas del exterior. En efecto, es muy sensible a los niveles de humedad del aire. En su madriguera, este parámetro no cambia. Ya veremos más adelante que esto tiene que someterse a una vigilancia permanente para favorecer el equilibrio del animal en la jaula.

Una adaptación perfecta

Este pequeño roedor vive, por lo tanto, en regiones donde el agua escasea. Evidentemente, esto no será así en nuestra casa, pero su organismo está adaptado a su hábitat de origen.

Lo que realmente es más importante para el gerbillo en estado salvaje es no desperdiciar el agua ingerida. Tanto al respirar como al sudar y al orinar se pierde agua. Por ello, sus riñones fabrican una orina muy concentrada que permite a su organismo eliminar menos cantidad de líquido.

El gerbillo también está dotado de un hueso nasal que condensa el vapor de agua cuando expira el aire por la nariz. Además, la superficie de su piel por la que el agua puede evaporarse es muy importante en relación con su volumen.

El gerbillo no debe permanecer mucho rato en un lugar muy caldeado. Cómo es posible entonces que viva en un clima en el que la temperatura puede alcanzar los 45 °C? La respuesta es difícil de dar, pero el gerbillo ha encontrado soluciones. Cuando se alcanzan las temperaturas máximas, se esconde en su madriguera a cincuenta centímetros bajo tierra por lo menos, donde la temperatura es siempre la misma y se sitúa cerca de los 22 °C.

Numerosas especies de gerbillos son nocturnas, menos el gerbillo gigante y el gerbillo de Mongolia. Su vientre es a menudo de color blanco para reflejar el calor.

También se adapta a los desplazamientos en las regiones desérticas. Bajo sus patas posteriores, en efecto, presenta muchos pelos que forman un cojín antideslizante. En cautividad, uno de sus recursos para adaptarse al calor resultará muy útil: al orinar poco, no habrá que cambiar tan a menudo las virutas de la jaula.

Los predadores

Ciertamente, para los gerbillos en cautividad son muy pocos. Sin embargo, muchas características físicas del gerbillo tienen como fin permitirle que escape de sus atacantes. Las variaciones del color, por ejemplo, no son caprichos de la naturaleza. Los gerbillos adoptan el color del suelo en el que viven. Con respecto a esto, los criaderos han llevado la contraria a la sabia naturaleza: existen gerbillos de colores muy variados (–aunque todavía no los haya a juego con nuestra moqueta!).

En la naturaleza, los colores beis son los que predominan: así, consiguen escaper de las miradas de las aves rapaces. Si nos paramos a observar un poco, veremos que el extremo de la cola, llamado plumero, es a menudo de un color diferente. Se trata de un buen truco: el predador se siente atraído por ese <objeto> que se mueve, lo intenta sujetar y cuando lo muerde, el gerbillo ya se ha escapado. En efecto, este extremo se separa del conjunto del cuerpo. Parece ser que los animales de criadero ya no tienen esa capacidad, puesto que podemos sujetarlos tranquilamente por la cola.

Las orejas de los gerbillos están muy desarrolladas y oyen perfectamente los ruidos, sobre todo cuando los pájaros baten las alas.

Las comidas

En la naturaleza, los gerbillos se alimentan de plantas verdes en verano y de granos en las demás estaciones. Su grano preferido es la avena. Los granos secos les aportan poca agua, por lo que suelen buscar su comida por la mañana, cuando el rocío los ha humedecido, y luego los guardan en su profunda madriguera donde se conserva la humedad.

La mayoría de los gerbillos son, por lo tanto, vegetarianos, pero también suelen ingerir insectos o caracoles, como el gerbillo de Wagner, que vacía todos los caparazones de caracol que encuentra cerca de su madriguera.

La vida en familia

Algunos gerbillos viven en pareja, otros en grupo y otros viven solos. Esto depende sobre todo de la facilidad para encontrar comida en las regiones en las que habitan. En los desiertos, la comida no siempre es fácil de encontrar, no hay suficiente para todo el mundo. La solidaridad requeriría que se cazara en grupo, y la naturaleza ha decidido que es más fácil cazar cada uno para sí mismo. Los gerbillos de las regiones muy áridas se desenvuelven por lo tanto solos, a diferencia de sus primos que viven en la sabana, donde la comida es más fácil de encontrar: en estos, las estructuras familiares son más frecuentes. Los gerbillos <de compañía> son los más evolucionados en el plano social, y en las madrigueras viven familias enteras.

En general, los grupos están formados por tres machos adultos, cinco hembras adultas y varios jóvenes de distintas edades. Los gerbillos que no pertenecen al grupo son expulsados.

Por ello, se aconseja comprar varios gerbillos, ya que su equilibrio es mejor viviendo en grupo.

La reproducción

La reproducción en cautividad es bastante fácil durante todo el año, pero en la naturaleza la sexualidad depende de las condiciones climáticas y de la edad de los animales. La alimentación es también un factor muy importante.

En las regiones en las que el alimento abunda durante todo el año, los gerbillos se reproducen en cualquier época y tienen como media dos o tres camadas al año.

En cambio, en las zonas desérticas, las crías nacen después de la estación de las lluvias.

Los recién nacidos son todos prematuros, nacen sin pelo y son muy sensibles a las variaciones de temperatura. En general, las camadas constan de entre cinco y ocho ejemplares.

La distribución

Los gerbillos se encuentran presentes en muchos territorios. Viven en África, al sur del Sahara, en las regiones de las estepas, en la sabana o en las regiones desérticas. También se encuentran en el su doeste asiático, Somalia y Kenia, y en las estepas de Asia Central (sector privilegiado del gerbillo de Mongolia, la especie de gerbillo más extendida como animal de compañía).

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