Animales, Mascotas y Naturaleza

Los canarios de canto – The singing canaries

El siguiente texto es un extracto del libro Los canarios de canto (ISBN: 9781785259791) Conocerlo, entenderlo, interpretarlo y ayudarlo, escrito por Gianni Ravazzi, publicado por de Vecchi /DVE ediciones.

Introducción

La mayor parte de los pájaros puede producir sonidos, en algunos casos extraordinariamente articulados, de distinta intensidad y complejidad según la especie. Muy pocas especies carecen por completo de repertorio vocálico; entre ellas se encuentran las cigüeñas, algunos pelícanos y algunos buitres.

Sin embargo, hay un grupo de pájaros, del orden de los paseriformes y el suborden de los oscinios, que incluye los pájaros cantores en general, es decir, todos aquellos ejemplares capaces de emitir una sucesión de notas, en una estructura temporal bien definida e identificable. Los otros pájaros, en cambio, emiten lo que se denominan reclamos, es decir, sonidos breves y de estructura acústica muy simple.

En general, los pájaros que emiten reclamos lo hacen para coordinar la vida de grupo o las funciones básicas de la vida familiar, como los desplazamientos, la búsqueda de alimento o las señales de peligro. Los reclamos suelen ser secuencias silábicas o bisilábicas que permiten obtener con rapidez el resultado deseado.

El canto tiene una estructura más compleja (y muchas melodías posibles dentro de la misma especie). Su significado suele estar relacionado con la búsqueda de una compañera, por parte del macho, o con la marcación del territorio. Esto explica el predominio de las capacidades canoras en los machos, los cuales, con sus serenatas y melodías, transmiten varios tipos de mensaje: de advertencia para otros machos que se encuentran en las proximidades, de disponibilidad para la relación sexual si todavía no se han apareado, o también de amor por la compañera si la pareja ya está formada.

El color verde intenso del Timbrado recuerda el plumaje del canario primitivo, que en España
todavía es muy apreciado y se utiliza para refuerzos de sangre en la producción local

Un estudio ha demostrado que los reclamos son innatos en la especie; por ejemplo, si un canario hembra incuba huevos de jilguero, las crías tendrán capacidad de emitir y de comprender los reclamos de su propia especie aun sin haberlos escuchado nunca. En cambio, el canto, si bien posee características típicas de la especie, puede modificarse mediante el aprendizaje y la emulación.

Los canarios domésticos están entre los pájaros más capacitados para aprender distintos modos de cantar. Así, del canto primitivo del Serinus canarius se ha llegado a los trinos de los primeros canarios criados en cautividad y, después, a la especialización de las tres razas de canto, el Harzer Roller (o Harz) y el Malinois, muy difundidos en todo el mundo, y el Timbrado Español, con menos difusión fuera de la península.

Los amantes del canto de los canarios no se han dado por satisfechos con las variedades de canto de cada raza y se han dedicado a buscar nuevas melodías hibridando canarios con otros pájaros cantores. En este libro nos ocuparemos, sobre todo, de las tres razas de canarios de canto, pero también daremos algunas indicaciones sobre los híbridos más conocidos.

Nuestro deseo es que este libro pueda interesar a los criadores; aunque nuestro principal objetivo es acercar el mundo de los canarios de canto a nuevos aficionados, con la intención de que estos canarios recuperen la cota de popularidad que tenían entre los años cincuenta y setenta del siglo XX, cuando su difusión era comparable a la de los canarios de forma y postura, y ligeramente inferior a la de los canarios de color.

Por desgracia, en la actualidad, las razas de canto tienen una difusión reducida. Cada vez hay menos criadores de canarios de canto, en parte porque producir buenos ejemplares y, sobre todo, adiestrarlos para el canto, es una actividad que requiere conocimientos, pasión, oído musical bueno y, tal como dicen todos los buenos criadores, tres cualidades insustituibles: paciencia, paciencia y más paciencia.

El canario en estado natural

Un Fife verde intenso: la forma característica de la raza, parecida a la del Border (del que desciende), presenta el cuerpo redondeado y la cabeza pequeña y redonda

El canario toma el nombre de las islas en las que fue visto por primera vez, el archipiélago canario, donde vivía entre la densa y exuberante vegetación, aunque la especie también habitaba las Azores y Madeira.

Es un pájaro alegre y vivaz, de talla in – ferior a los 13 centímetros, que sabía camuflarse entre el follaje gracias a la coloración verde con franjas grises y amarillas de su plumaje. Y, sin embargo, precisamente por el canto melodioso que delata su presencia, fue observado por los navegantes españoles, que en el siglo XIV desembarcaron en las costas canarias procedentes de África occidental. En aquella misma época llegaron los navegantes genoveses, que también se atribuyen la paternidad del descubrimiento.

En cualquier caso, los primeros canarios llegaron a Europa en 1402, cuando el francés Jean de Bethencourt, que había ocupado las islas, regaló unos ejemplares a Enrique III de Castilla como agradecimiento por su ayuda en la conquista.

El éxito cosechado por estos pequeños pájaros en el viejo continente fue extraordinario, y en poco tiempo surgió una fuerte demanda. Así se inició el comercio del que fue el pilar de las razas modernas de canarios. En 1496, España completó la conquista de las islas Canarias; de 1580 a 1640, las Azores y Madeira estuvieron bajo dominio español, de forma que, en este periodo, España contó con el monopolio de la captura de estas codiciadas aves.

Al darse cuenta de que no era difícil obtener ejemplares a través de la reproducción en cautividad, prohibieron su captura y la exportación de hembras con la intención de mantener el monopolio sobre el que ya se había convertido en el pájaro de jaula más querido.

El monopolio se mantuvo hasta finales del siglo XVI, cuando se produjo el naufragio de un barco cargado de canarios machos cerca de la isla de Elba. Muchos pájaros se salvaron y, cruzándose con ejemplares del lugar, dieron origen a una nueva familia. La habilidad de los criadores locales y de los comerciantes italianos hizo llegar a toda Europa un buen número de cantores de gran calidad.

La fama de este animal creció de forma paralela a la organización y la especialización de la cría, hasta el punto de que en ciudades como Nuremberg, en el siglo XVI, se aprobaron leyes para reglamentar su cría y comercialización.

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