Cultura, espiritualismo y creencias

El gran libro práctico de la parapsicología 

El siguiente texto es un extracto del libro El gran libro práctico de la parapsicología(ISBN: 9781683254331) Conocerlo, entenderlo, interpretarlo y ayudarlo, escrito por Laura Tuan, publicado por de Vecchi /DVE ediciones.

¿De dónde surge lo paranormal?

Esta es una cuestión que divide y enfrenta los estudios de las más diversas corrientes. Sólo ahora, cuando se cumplen más de cien años de su nacimiento, la parapsicología ha llegado a definir otros factores semejantes que pertenecen al misterio: las condiciones más favorables para su cumplimiento, la tipología del sensitivo, las modificaciones fisiológicas que se registran durante estas manifestaciones, las sustancias químicas aptas para activar un fenómeno. Pero, en torno al problema central, la raíz de lo paranormal, su propia esencia, no se barajan más que hipótesis, suposiciones y teorías de las que tal vez todavía estamos muy lejos de hallar la solución real.

Y dado que los hombres difieren unos de otros por su aspecto, su carácter y su grado de evolución, del mismo modo varían las teorías. Algunas, a caballo entre la física y la psicología, podrían parecer extremadamente científicas y hasta áridas; otras, como las espiritualistas u ocultistas, pueden resultar demasiado lábiles, carentes de cualquier fundamento. Lejos aún de la posibilidad de una valoración objetiva, nos contentaremos por ahora con una aproximación sintética a cada una de ellas, absteniéndonos de emitir cualquier juicio de valor.

Las teorías paracientíficas

La energía

Se trataría de energía extra física, de una actividad cognoscitiva independiente del sistema nervioso. Se manifestaría en un vasto psiquismo, extendido en el tiempo y en el espacio, común a todos los seres vivientes (hombres, animales, plantas),que los pondría en comunicación los unos con los otros. En cuanto al origen, las hipótesis varían en un amplio espectro que va desde un extremo meramente físico a otro totalmente espiritual, según los estudiosos. Diferenciándola ligeramente, los distintos autores han denominado esta energía de diversas maneras: energía parapsíquica (Rhine); Yo subliminal (Tyrrel); inconsciente colectivo (Price); nivel psi(Ehrenwald); campo Ψ (psi) (Wassermann); Shin (Touless-Wiesner).

Los fluidos

Según esta teoría existirían fluidos energéticos de origen físico que pondrían en conexión al sensitivo con un objeto, al agente con el receptor. Ha sido la primera teoría científica formulada en torno a lo paranormal a finales del siglo XVIII, cuando se descubrió que los sujetos magnetizados por Mesmer, es decir, puestos en estado hipnótico, manifestaban dotes extrasensoriales, latentes en el estado de vigilia. Se supuso entonces la existencia de una corriente fluídica entre magnetizador y sujeto, causa de las misteriosas manifestaciones que se verificaban durante el experimento. Lo paranormal en hipnosis se convirtió en aquella época en un juego de salón; experimentadores, médiums y sensitivos se sucedían en escena produciendo los más asombrosos efectos. Se creía que el fluido era emanado, sobre todo, por los dedos y que, a través de estos, también podía ser captado. Muchos fenómenos, entre los cuales figuraban la momificación o la curación paranormal, parecían apoyar esta hipótesis que, posteriormente, fue superada por la teoría de la energía psi, omnicomprensiva de los fenómenos tanto físicos como psíquicos.

Los neutrones

Algunos autores consideran que los contenidos psíquicos están constituidos por pequeñísimas partículas atómicas, neutrones o isótopos radiactivos de potasio, contenidos en los constituyentes del cuerpo humano. Su migración permitiría la manifestación del fenómeno perceptivo extrasensorial visto como contacto y combinación de tales micro partículas con las de otros seres.

Las ondas

La teoría de las ondas cerebrales como ondas eléctricas o electromagnéticas propagables de un cerebro a otro tuvo gran predicamento durante largo tiempo hasta que Vasiliev demostró en el laboratorio su falta de fundamento, constatado el paso de la percepción extrasensorial incluso a través de pantallas de plomo, metal capaz de impedir el paso de ondas eléctricas y electromagnéticas. Sin embargo, permanece abierta la hipótesis de otro tipo de ondas, quizá biomagnéticas, todavía desconocidas.

El contacto psíquico

La mente, instrumento aún desconocido, capaz de moverse libremente fuera delas coordenadas del espacio y del tiempo, permanece en contacto con todos los arquetipos construidos poco a poco por la humanidad a lo largo de su historia. En estado de vigilia, capturada por otras problemáticas y puesta en una situación de atenta vigilancia, tiende a reprimir todo cuanto transciende lo fenoménico, lo sensorial; pero apenas el cerebro se sitúa en una determinada situación (sueño, meditación, estado de coma, etc.), cambia la emisión de las ondas habituales dela vigilia, ondas beta, por ondas de frecuencia inferior (alfa o theta), y dicho contacto se reforma inmediatamente.

La hipótesis de Charon

Charon estableció como hipótesis la existencia en la materia inorgánica de una cierta capacidad de conciencia vibratoria.

El electrón se comporta así como si se tratase de un pequeño planeta separado de todos los demás, dotado de una memoria propia y de una estructura de comportamiento que recuerda a un pequeño «agujero negro»: posee un ordenamiento espacio-temporal propio, fagocita toda la energía y, por tanto, todas las informaciones con las cuales entra en contacto, y facilita estas últimas a los otros electrones durante su rotación.

El ambiente, las cosas y las personas son así capaces de configurarse como cintas magnéticas cuyos electrones, estando en contacto con los del sensitivo, les transmiten los datos contenidos en ellos.

La teoría de la relatividad

La voluntad sería capaz de actuar a nivel vibratorio, dilatando el tiempo y comprimiendo, consecuentemente, el espacio. El tiempo, dimensión puramente humana, no tiene una existencia propia, pero vive como una determinada deformación de la curvatura del espacio. El sensitivo es capaz de proyectarse en el futuro o de retroceder en el pasado gracias a que adopta simplemente una diferente posición espacio-temporal, que le permite utilizar la coordenada tiempo según sus propias exigencias.

Los objetos superlumínicos

Se plantea la hipótesis de la existencia de objetos superlumínicos, dotados de una velocidad superior a la de la luz (300.000 km/seg).

Moviéndose a tal velocidad, la materia llega así a subvertir la concatenación causa-efecto e invalida la función del tiempo. Según esta hipótesis, la acción de coger con la mano el lapicero no sería previa al acto de escribir, sino que sería en todo casi simultánea o consecuente.

El tiempo como suma de instantes reunidos y medidos por los sucesos no tendría ningún sentido y, de esa forma, las manifestaciones extrasensoriales de predicción y retro cognición se verían despojadas de esa aura misteriosa que hasta ahora las ha rodeado.

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