Comida y cocina

Los zumos de frutas y hortalizas. Una alternativa para comer sano – Fruit and vegetable juices. An alternative to eating healthy

El siguiente texto es un extracto del libro Los zumos de frutas y hortalizas. Una alternativa para comer sano (ISBN: 9788431552527) Conocerlo, entenderlo, interpretarlo y ayudarlo, escrito por Véronique Liégeois, publicado por de Vecchi /DVE ediciones.

Introducción

La alimentación occidental —la de los países ricos—, a pesar de ser abundante y variada, está lejos de la perfección. Demasiadas grasas, muy pocos glúcidos (azúcares), una aportación en micronutrientes esenciales apenas suficiente… ¡Un balance que ni por asomo puede convertirse en modelo! En efecto, comemos un exceso de materias grasas, a menudo disimuladas en las salsas, las pastas, los fritos, los embutidos, mientras que las recomendaciones actuales deberían orientarnos hacia una alimentación más rica en vegetales: cereales, frutas y verduras frescas.

Estas últimas, totalmente desprovistas de lípidos, contienen en cambio glúcidos, fibras y sobre todo valiosos componentes indispensables para nuestra salud: vitaminas, sales minerales y oligoelementos, así como pigmentos antioxidantes variados. Su aporte calórico, siempre muy moderado, contribuye a equilibrar la balanza energética del organismo, sin riesgo de excesos. Su importante volumen (gracias a la presencia de agua y fibras) aumenta la sensación de saciedad con un aporte moderado de energía, pero con una elevada cantidad de micronutrientes imprescindibles para el funcionamiento celular.

Esta excepcional densidad nutritiva es, en efecto, la que los hace interesantes desde el punto de vista dietético. Los zumos de frutas y vegetales, que son una forma agradable de consumir vegetales frescos, representan por lo tanto un buen complemento nutritivo, una especie de suplemento natural para nuestra alimentación habitual. Más que una simple bebida, tienen la ventaja de aportar, obviamente, agua y una pequeña cantidad de fibras muy bien toleradas, pero sobre todo vitaminas C, E y del grupo B, carotenos y un cóctel de sales minerales y oligoelementos cuyo abanico es particularmente amplio.

En total, más de una treintena de componentes originales, cuyo papel beneficioso se conoce cada vez mejor. Cada fruta, cada vegetal es rico, además, en unas sustancias que le son específicas: compuestos de ajo o cebolla, enzimas proteolíticas de la piña o la papaya, pigmentos protectores de los vasos sanguíneos en la uva o la grosella… El valor del mundo vegetal se encuentra en su gran diversidad. Ninguna fruta ni vegetal es superior a otro; al contrario, sus diferencias y su complementariedad, son lo que los hace aptos para actuar en provecho de nuestro bienestar.

Sin embargo, si los zumos de frutas y verduras son una forma de presentación de los vegetales, no es la única. Consumir zumos (incluso hechos en casa) no dispensa en ningún caso de la ingesta de frutas y verduras crudas y cocidas, todos los días y en todas las comidas. Su paso por la licuadora disminuye su contenido de fibras y de algunos micronutrientes (vitaminas). Los zumos son un complemento muy interesante a las formas clásicas de consumo (ensaladas, verduras cocidas, frutas crudas, compotas…) y una excelente alternativa a algunas bebidas, como las azucaradas o sodas, así como aquellas con alcohol.

Además, se saca un buen provecho de las calorías, ya que los zumos vegetales son poco energéticos y ricos en vitaminas, sales minerales y oligoelementos. Un factor aún más convincente para niños y demás golosos: un zumo de frutas o vegetales es una verdadera delicia. Escoja ingredientes de excelente calidad y consuma el zumo apenas preparado: ese sabor no puede compararse con ningún producto industrial… Cree las asociaciones más sabrosas a partir de nuestras sugerencias. ¡Mezclas dulces o aciduladas, ligeras o más energéticas, diuréticas o mineralizan tés, los zumos son siempre vitaminados y deliciosos!

Su interés dietético

Los zumos de frutas y verduras conservan la mayor parte de las propiedades nutritivas de los vegetales de los que proceden. Los zumos elaborados a partir de productos de buena calidad y consumidos rápidamente tras su preparación pueden contribuir a cubrir algunas de nuestras necesidades nutritivas. Fáciles y agradables de beber, representan una forma ideal de consumo para todos aquellos que no comen suficientes frutas y verduras. Los niños, los adolescentes, las mujeres embarazadas o las personas mayores, por distintas razones, deberían dar prioridad a este tipo de bebida.

Conocidos y consumidos desde siempre, los zumos de frutas y vegetales, gracias al desarrollo de nuevas técnicas, hoy día han alcanzado una gran expansión, ya sean hechos en casa o industriales.

El agua

El primer elemento constituyente, por cantidad, de los zumos de frutas y vegetales es el agua. En efecto, estos, al igual que los vegetales de los que proceden, contienen entre el 80 y el 95 % de agua. Su consumo contribuye a la hidratación de los tejidos y, sobre todo, a eliminar los residuos del organismo.

Nuestras necesidades de agua son muy elevadas —2,5 l al día—, aportadas por los alimentos (1 l) y por las bebidas ingeridas (1,5 l). Un vaso de zumo de frutas (200 a 250 ml) representa un aporte de agua muy importante. Puede ayudar a cubrir las necesidades de agua, sobre todo para quienes no aprecian el agua «natural».

Sin embargo, es preciso vigilar su aporte energético: 20 a 30 kcal/100 ml en los zumos de frutas, 10 a 25 kcal/100 ml en los zumos vegetales.

Los glúcidos

El aporte energético de los zumos de frutas y vegetales se debe a la presencia de glúcidos (azúcares). Al igual que los vegetales frescos, los zumos están desprovistos de lípidos (grasas) y no contienen proteínas. Los glúcidos que aportan son de distintos tipos, pero son glúcidos simples: glucosa, fructosa y sacarosa. El almidón, un glúcido complejo formado por largas cadenas de glucosa, es poco digerible cuando está crudo. En general, no está presente en las frutas muy maduras, y las verduras que contienen almidón no pueden consumirse en zumo. Eso ocurre con las judías verdes o las patatas, por ejemplo. La glucosa y la sacarosa se asimilan durante la digestión. Su aporte energético es muy rápido, algo que debe tenerse en cuenta en caso de esfuerzo físico. Poseen otro elemento: la fructosa, un glúcido simple cuya asimilación se efectúa muy despacio.

La principal ventaja de la fructosa es que libera su energía en la sangre de modo progresivo y el organismo la utiliza poco a poco. Por esa razón, los zumos de frutas se recomiendan en la práctica del deporte. Se consumen de dos modos distintos: en pequeñas cantidades durante las horas precedentes a una competición o partido, o bien durante el esfuerzo, sobre todo si este es intenso y prolongado (ciclismo).

La asociación de esos dos tipos de glúcidos (lentos y rápidos), que combinan el efecto «de arranque» y energía «de fondo», presentes en los zumos de frutas y vegetales, es muy importante. El contenido de glúcidos es variable según el tipo de zumo.

Las frutas tienen mayor cantidad de glúcidos que las verduras. Comprenden de un 6 a un 18 % de glúcidos, mientras que las verduras aportan sólo del 1 al 3 %. Pero incluso en las frutas más dulces (cereza, plátano, uva), el aporte energético (o calórico) de un vaso de zumo sigue siendo moderado: alrededor de 80 kcal como máximo.

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