Animales, Mascotas y Naturaleza

El shar-pei: Normas para escoger el cachorro adecuado, entender su lenguaje, adiestramiento, prevención y tratamiento de las enfermedades, acicalamiento – The shar-pei: Rules for choosing the right puppy, understanding their language, training, prevention and treatment of diseases, grooming

El siguiente texto es un extracto del libro El shar-pei (ISBN: 9798894058818) Conocerlo, entenderlo, interpretarlo y ayudarlo, escrito por Isabella Pizzamiglio, publicado por de Vecchi /DVE ediciones.

Prólogo

C. Suráfrica Khambaliq Leonardo. Propietario: L.Zetler

En estos últimos años, la cinofilia está experimentando una transformación considerable. El número de personas que siente la necesidad o el deseo de tener un perro, especialmente de raza, aumenta cada año. El perro ya no es considerado como un instrumento para determinadas funciones, sino como un amigo con el cual se pasan las horas libres, se establece una relación extraordinaria y se viven experiencias nuevas.

Para satisfacer las exigencias de un número cada vez más elevado de lectores, el editor ha considerado oportuno crear esta nueva colección cinófila titulada «Perros de raza», paralela a la ya existente y que quiere transmitir un mensaje más directo e inmediato a través del texto y las ilustraciones. El shar-pei es una raza poco común, con exigencias especiales; su aspecto se caracteriza por los abundantes pliegues de la piel y por una cabeza que recuerda a la del hipopótamo.

El carácter de este perro también es especial, y sus características más destacadas son el orgullo y la dignidad, así como una cierta reserva propia del mundo oriental, de donde proceden. Tienen una gran seguridad en sí mismos, son fuertes y dominantes, y a menudo tienden a imponer su voluntad al hombre. No son animales aptos para cualquier persona, pero a pesar de su carácter obstinado saben hacerse apreciar por sus características.

Los orígenes de esta raza son remotos; sin embargo, se ha redescubierto recientemente y, desde hace pocos años, despierta el interés de muchos aficionados, especialmente en Estados Unidos, donde está bastante difundida. La autora es una cinófila apasionada y criadora de shar-pei con el afijo Khambaliq, con el cual ha producido varios campeones nacionales e internacionales, muy apreciados en todo el mundo.

C. Al., Din., Int., Mund. Tshimao’s Najing. Cría y propiedad de Linda Reinelt. La señora Linda Reinelt fue la primera importadora de shar-pei en Europa

En esta obra se tratan los distintos aspectos de la raza, como los orígenes y su difusión, y las características étnicas, morfológicas y de comportamiento, haciendo especial referencia a los consejos útiles para criar y cuidar adecuadamente estos perros.

Al texto específico sobre la raza se han añadido algunos capítulos comunes referentes a los aspectos técnicos de carácter genérico: «Cómo entender y hacerse entender por el perro», por Marina Verga, profesora de etología zootécnica en la Universidad de Milán; «Reproducción », «Alimentación» y «Salud e higiene», elaborados conjuntamente por la doctora Carla Cristofalo y el que suscribe estas líneas.

Los dibujos son de Alberto Ma rengoni. Para concluir, el editor agradece especialmente su colaboración a todos aquellos que han puesto a su disposición material fotográfico, contribuyendo a enriquecer el vo lumen y a hacer más amena la lectura.

Los orígenes

Unos dragones de bronce, con las frentes surcadas por sinuosas arrugas que se prolongan por el manto, custodian desde hace dos mil años las tumbas de los emperadores de la dinastía Han (206 a. de C.), fecha a la que se remonta la historia del shar-pei.

Pero antes de reproducirlo en bronce, el hombre ya lo había creado de carne y hueso. Se trataba de un perro fuerte y compacto, un compañero de confianza de la familia, un bravo luchador, un guardián celoso de la propiedad o del rebaño y un gran cazador.

A principios de siglo el sharpei se conocía también como «perro de combate chino», aunque sólo era apreciado por los que se dedicaban a la más que discutible diversión de las peleas de perros: los chinos eran grandes aficionados a apostar por cualquier cosa, y los combates entre animals (gallos, perros o incluso insectos) gozaban de una gran difusión.

El shar-pei vive desde hace siglos en las provincias de la costa meridional de China. Se cree que la ciudad originaria es Dah Let, en la provincia de Kwuan Tung, próxima a Cantón. Hace dos mil años era un perro que se destinaba a múltiples actividades. Los campesinos los utilizaban para cazar jabalíes, como perro pastor para custodiar los rebaños y, sobre todo, como perro guardián de la casa del dueño.

Ha sido criado selectivamente por su inteligencia, su resistencia y su apariencia de guerrero temible. Desde cachorro tenía que dar muestras de una inteligencia excepcional para las tareas asignadas, puesto que, de lo contrario, era sacrificado y su carne se destinaba al consumo humano.

Es interesante mencionar que la dinastía Han se corresponde cronológicamente con el Imperio romano. Pero, mientras en Occidente los perros se solían adiestrar para el combate, tanto contra sus congéneres como contra osos o leones, en China no existen indicios de que hayan sido utilizados con esta finalidad durante la época Han.

Jean Yu, un orientalista de Washington D.C. que ha realizado prestigiosos estudios, confirma que en aquel periodo los shar-pei se destinaban únicamente a tareas de utilidad. Así pues, hasta más tarde no fueron transformados en luchadores por criadores ansiosos por incrementar sus características bélicas para perfeccionar algunas peculiaridades de la raza que hoy conocemos.

Los primeros shar-pei llegados a Italia en 1984 desde Hong Kong: Down Homes Ding Dong y Down Homes Fancy Child. Cría: Matgo Law. Propiedad y foto: Pizzamiglio

El pelo puntiagudo fue seleccionado con la idea de que resultara desagradable en la boca del adversario; la piel sufrió transformaciones orientadas a aumentar su elasticidad, para que el animal pudiera girarse incluso mientras estaba siendo aferrado por el adversario sin que se le produjeran heridas graves; los colmillos se curvaron para garantizar una presa férrea. Mientras tenían lugar estas modificaciones genéticas, otras razas, como mastiff y bulldog, eran im portadas de China a Europa para ser utilizadas también en los combates.

El Han dog originario no pudo competir con dichas razas, más grandes y feroces. En consecuencia, se dejó de criar y, al no haber demanda, el número de ejem plares fue disminuyendo progresivamente. Sin embargo, la destrucción de las razas caninas en China llegó con la instauración del comunismo: al principio se impusieron tasas desorbitadas a los propietarios de perros, ya que estos eran considerados como un lujo; luego, en 1947, se decretó que los perros debían servir para combatir el hambre de la población.

El resultado fue que en la década de los cincuenta sólo quedaban unos poquísimos ejemplares de la dinastía Han, en manos de algunos aficionados de Macao y Hong Kong. Se puede decir que la raza estuvo a punto de extinguirse para siempre.

El Nombre

El nombre de shar-pei deriva de dos ideogramas chinos: shu, que significa arena, y pei, que significa piel (es decir, piel de arena). No es seguro que esto sea una referencia al color (de hecho, el original va de las tonalidades de la arena hasta el color miel). También podría ser que indicara la textura especial del pelaje: si se acaricia al perro a contrapelo parece como si se acariciara la arena. Una tercera interpretación relaciona la arena con las dunas del desierto, con las que se identifican los pliegues del pelaje.

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