Cultura, espiritualismo y creencias

El mundo y la vida desconocida de los faraones – The world and the unknown life of the pharaohs

El siguiente texto es un extracto del libro El mundo y la vida desconocida de los faraones(ISBN: 9781683258247) Conocerlo, entenderlo, interpretarlo y ayudarlo, escrito por Eric Garnier, publicado por de Vecchi /DVE ediciones.

Para comprender Egipto

El Punto De Unión Entre Europa, Asia Y África

«Egipto es una región situada al noreste de África que limita al norte con el mar Mediterráneo, al este con Arabia y el mar Rojo, al sur con la región de Nubia y al oeste con Libia y los desiertos que comunican con el Sáhara». Esta descripción de Egipto del siglo XIX se corresponde, a grandes rasgos, con la del Egipto de la antigüedad.

Egipto tiene 880 km de longitud (de norte a sur) y 500 km de ancho (de este a oeste). Ocupa una superficie de unos 500 000 km2, pero las áreas productivas y pobladas apenas corresponden a la décima parte de esta extensión. Podría decirse que Egipto se sitúa íntegramente en el valle del Nilo, pues sólo allí hay ciudades yes donde se han desarrollado todos los grandes acontecimientos de su historia. Al este y al oeste del valle sólo hay desiertos y montañas estériles y deshabitadas.

Egipto se sitúa en el centro del antiguo continente, en el punto en el que se unen Europa, Asia y África. Ha  sido el escenario principal de muchos de los grandes acontecimientos de la historia, y prácticamente todos los demás han tenido repercusiones en esta región. Egipto fue la primera nación civilizada de la historia. Mientras las tribus prehistóricas poblaban Europa, Egipto ya contaba con un gobierno, erigía monumentos y mantenía una legislación.

Abraham, José y Moisés pasaron una temporada en esta región, en la que se formó el pueblo de Dios. La Biblia pasó por Egipto para convertirse en un libro universal. Jesucristo vivió aquí durante su infancia y los cristianos construyeron sus primeros monasterios en estas tierras.

El Nilo, Eje De Los Mundos Antiguo Y Moderno

En Egipto nacieron las ciencias, las artes, la astronomía, la mecánica, la arquitectura, la escritura y la pintura. Egipto conquistó Asia durante el gobierno de Sesostris y Grecia recibió de esta región a sus fundadores, legisladores y primeros grandes hombres, desde Platón hasta Pitágoras. Alejandro Magno convirtió Egipto en el centro de su imperio y Julio César fundó el suyo en esta región, hasta que la muerte de Pompeyo puso fin a la república romana.

Egipto dio vida a Orígenes, el primer padre de la Iglesia, y a Arrio, cuya herejía dividió el cristianismo hasta la Edad Media. Durante la conquista de Jerusalén, el Egipto musulmán dio paso a las Cruzadas. Bastaba con que una persona creyera en el viejo dios Nilo para que San Luis, poderoso rey de Occidente y abanderado de la fe cristiana, rindiera armas en Damieta.

Bonaparte, su lejano sucesor, quiso dominar esta tierra por la fuerza y convertirla en la base del Imperio de Oriente, anexionando también a la India, pero se vio obligado a regresar a Occidente para fundar otro imperio mejor adaptado a sus medios.

Durante el siglo XIX, Egipto fue testigo de las disputas de franceses, ingleses y turcos por sus tierras. Los primeros cruzaron el canal de Suez y los segundos establecieron allí un protectorado, hasta que Egipto obtuvo su independencia.

El Nilo, cuyas inundaciones convirtieron a Egipto en el granero del Imperio romano, nunca ha dejado de fluir, pero ahora existen presas que controlan sus desbordamientos.

Treinta y una dinastías, tres capitales e imperios

Hasta finales del siglo XVIII, la historia de Egipto únicamente se conocía a través de los textos de los autores griegos. Las obras de Diodoro de Sicilia y Heródoto, prácticamente las únicas fuentes conocidas de la época, estaban incompletas y eran poco certeras, pues contenían contradicciones evidentes y narraban unos relatos fabulosos.

También existía un documento cronológico escrito en griego por Manetón en tiempos de Ptolomeo II Filadelfo. Sin embargo, como la lista que elaboró este sacerdote egipcio se remontaba a los primeros soberanos que reinaron en Egipto 5000 años antes de nuestra era, se consideraba que el documento carecía de valor (véase el recuadro anterior). En una época en la que el Génesis suponía el relato fiel de los primeros tiempos de la humanidad y del pueblo hebreo —uno de los más antiguos y divinamente civilizados—, semejante documento no podía considerarse fidedigno. Que la Tierra se hubiera creado directamente del caos era por aquel entonces un evento cronológico tan veraz como la subida al trono de Luis XIV o el tratado de los Pirineos.

La expedición de Bonaparte y los descubrimientos realizados por Champollion permitieron descifrar los documentos escritos de Egipto y conocer la larga historia delos imperios que se sucedieron en el valle del Nilo.

Aunque las investigaciones han demostrado la ingenuidad de los relatos de Heródoto y Diodoro, la obra de ambos historiadores —especialmente la del primero—aportó una información muy valiosa sobre las costumbres egipcias. Heródoto, observador atento, presentó la vida privada de los egipcios, sus obras, sus costumbres, su religión y sus leyes. También describió los monumentos que se conservaban en su época y que nosotros sólo hemos podido ver en ruinas.

La cronología sigue siendo uno de los puntos más vagos de la historia del valle del Nilo, pues los egipcios carecían de eras y databan los acontecimientos de un reinado al inicio de este. Se calcula que hubo 26 dinastías reales desde el año 3000 a. C., momento en el que Narmer fundó la primera monarquía egipcia, hasta el año527 a. C., cuando los persas ocuparon el valle del Nilo.

Estas 26 dinastías se dividen en tres periodos principales:

— Imperio Antiguo, que engloba diez dinastías, de laño 3004 al 2050 a. C.;

— Imperio Medio, que incluye siete dinastías, del2000 al 1590 a. C.;

— Nuevo Imperio, que cuenta con nueve dinastías, del 1590 al 525 a. C. Tras la conquista de los persas acontecida en el año525 a. C., se sucedieron cinco dinastías más, incluyéndolas de los vencedores, lo que aumenta a 31 el número total de dinastías que reinaron en Egipto. La última fue la ptolemaica, destronada por Roma.

La sede del Imperio Antiguo fue Menfis; la del Imperio Medio, Tebas, y la del Nuevo Imperio, Sais y las ciudades del delta. La preponderancia sucesiva delas tres capitales no se corresponde de forma rigurosa con la sucesión de los tres imperios.

Los constructores de pirámides del Imperio Antiguo

Narmer, el faraón que unió el norte y el sur

Los egipcios creían ser gobernados por los dioses. Los Shemsu Hor, o servidores de Horus, obtenían su organización civil y sus leyes a través de la sabiduría divina. Es probable que en tiempos prehistóricos Egipto constituyera una teocracia. La casta de los sacerdotes era soberana y recibía de los dioses las órdenes que transmitía al pueblo.

Por lo general, en los gobiernos primitivos, tras un periodo de autoridad absoluta y divina, solía desarrollarse una época guerrera y feudal. Es muy probable que esto ocurriera también en Egipto, donde los reyes del sur y el norte se disputaban los terrenos fértiles delas orillas del Nilo. Seguramente, este periodo de conflicto concluyó con la revolución llevada a cabo por Narmer, el primer faraón, en el año 3000 a. C.

Hacía largo tiempo que la casta guerrera luchaba por incrementar su influencia y equipararla a la de los sacerdotes. Los jefes militares de los distintos distritos fueron adquiriendo mayor autoridad. Tras conquistar el delta del Nilo, Narmer, originario del Alto Egipto, reunió a los jefes militares, concentró sus fuerzas y fue reconocido como rey único. Acababa de nacer la primera dinastía.

En aquel entonces, Egipto ya contaba con una civilización bastante avanzada. El Nilo se había canalizado, se habían construido canales y se había perfeccionado la agricultura. También habían nacido las artes, grandiosas y masivas. Narmer fundó la ciudad de Menfis, o Hat ka Ptah, que los griegos conocían como Aegyptos. Esta ciudad, dedicada al dios Ptah, se alzaba en el punto de unión entre el Alto y el Bajo Egipto. Para separar la ciudad del Nilo y protegerla de las inundaciones, Narmer ordenó construir un dique gigantesco, el Muro Blanco. Narmer fue un faraón muy popular que aportó unidad al valle del Nilo, una tierra en la que los trabajos de irrigación, para resultar eficaces, debían realizarse por acuerdo general.

El imperio antiguo y el esplendor de menfis

La sociedad de Egipto era feudal. Los jefes de los nomos (distritos) respetaban al faraón como soberano, le ofrecían servicio militar y ordenaban ejecutar las obras públicas en su nombre.

Los descendientes de Narmer eran los faraones, hijos del dios sol. Para que su descendencia divina no sea pagara nunca, los antiguos egipcios aceptaban la transmisión femenina. Cuando un faraón moría sin dejar un heredero varón (que podía ser hijo o sobrino), el jefe de la nueva dinastía contraía matrimonio con una princesa de la familia real precedente. De este modo, la sangre real de Narmer pasaba de una generación a otra sin diluirse.

Las dos primeras dinastías apenas dejaron huella en la historia. En esta época tan temprana ya se conocía la escritura, así que sabemos que las primeras dinastías establecieron el culto a los animales. Para poder imponer sea la aristocracia feudal, es posible que la realeza tuviera que luchar, como hizo la dinastía de los Cape tosen Francia. Las inscripciones indican que varias dinastías colaterales estuvieron a punto de imponerse.

La dinastía III logró reforzar su autoridad y, después de unificar Egipto, preparó el terreno para la explosión civilizadora de la dinastía IV, que marcó el apogeo del Imperio Antiguo.

Durante este periodo se construyeron las pirámides y Menfis brilló con todo su esplendor.

La designación de Imperio Antiguo cubre el periodo posterior a la época tinita (de Tis/Tinis, capital real de las dos primeras dinastías) o Periodo Dinástico Temprano y comprende las dinastías III, IV, V y VI(2800 a. C.-2400 a. C.). Durante este periodo, la realeza faraónica afirmó su calidad casi divina.

Las pirámides fueron edificadas por los reyes constructores del Imperio Antiguo, como Zoser, Seneferu, Keops, Kefrén y Micerino.

El faraón, situado en la cúspide de una estructura poderosa y organizada, reinaba sobre un Egipto unificado y ejercía su control sobre los hombres y los bienes. A cambio, garantizaba la seguridad de los ciudadanos egipcios y velaba por mantener un control eficaz de las fronteras. En aquel entonces, los egipcios consideraban que Egipto era el centro del mundo. Poseían un vasto conocimiento de los desiertos que rodeaban su país y sabían explotar sus materias primas, desde el desierto de Libia hasta la península del Sinaí. Visitaban con frecuencia la Baja Nubia, situada al sur, y el mítico país de Punt les proporcionaba preciosas resinas odoríferas.

Asia, Biblos y el Líbano abrieron su comercio a los navíos procedentes del Nilo. Este contacto con los países vecinos permitió organizar expediciones de carácter más comercial que militar, que tenían como objetivo abastecer el país de productos raros o exóticos.

La familia real lo controlaba todo: la mano de obra, las materias primas y los productos elaborados. La producción se llevaba a la capital antes de ser redistribuida de forma más o menos equitativa. Esta centralización permitía disponer de reservas y equilibrar el aprovisionamiento de un año para otro, con el fin de evitar los periodos de hambruna.

Al no existir la moneda, los administradores recibían donaciones en forma de productos o de mano de obra. Una élite de altos funcionarios controlaba una administración numerosa y estructurada, cuyo armazón eran los escribas; el resto de la población era analfabeta.

Para tener una mejor idea de El mundo y la vida desconocida de los faraones .Entenderlo, ayudarlo, por favor continúe esta emocionante aventura haciendo clic en Amazon SpainAmazon MexicoAmazon USAmazon UKAmazon AustraliaAmazon CanadaAmazon IndiaCasa deLibroGoogleAppleScribdBarnes & NobleBookmateKoboBookbeatFnac24 SymbolAmabook,…

Otras lecturas:

Leave a Reply

%d bloggers like this: