Hogar y jardinería

Guía completa del cultivo de las fresas

El siguiente texto es un extracto del libro Guía completa del cultivo de las fresas(ISBN: 9781683255864). Conocerlo, entenderlo, interpretarlo y ayudarlo, escrito por P. G. Bianchi, publicado por de Vecchi /DVE ediciones.

ASPECTOS GENERALES

Origen y expansión actual

La fresa es una planta herbácea perteneciente a la familia de las rosáceas y al género Fragaria.

Aunque hay numerosas especies en toda Europa en estado silvestre(entre ellas la Fragaria vesca, la fresa común silvestre y la Fragaria viridis),las más extendidas que se cultivan actualmente derivan de un cruce espontáneo de dos especies, la Fragaria virginiana y la Fragaria chiloensis, importadas entre los siglos XVII y XVIII del Nuevo Continente.

En el siglo XIV, las propiedades medicinales de la fresa ya se cono cían, si bien al principio sólo se cultivaba con fines decorativos; la llegada delas especies americanas determinó su propagación en Europa como planta de frutos.

La experimentación en el sector agrícola se orienta hacia la consecución de técnicas de cultivo que permitan reducir cada vez más los costes de producción y, en el sector de la mejora vegetal, hacia la obtención de especies cultivadas resistentes a las enfermedades y capaces de ofrecer un rendimiento elevado y caracterizado por la calidad gustativa del producto.

Características morfológicas

Guía completa del cultivo de las fresas

En el corto tallo subterráneo de la fresa, el rizoma, se articulan las hojas dispuestas en rosetas; estas presentan un pequeño pie (pedúnculo) largo y pubescente, provisto en la base de dos estípulas, unas laminillas trifoliadas cuyos folíolos redondeados tienen el borde dentado.

Del rizoma brotan los estolones, unas ramas flexibles y largas que reptan por el suelo. El sistema radical es fasciculado y muy superficial. Las flores se reúnen en inflorescencias. Las ramas de fructificación, que se distinguen en otoño, desarrollan inflorescencias con tallos florales muy numerosos. En cambio, las ramas de fructificación que se distinguen en primavera producen inflorescencias con tallos pedunculares y tallos secundarios, cortos y poco numerosos.

Guía completa del cultivo de las fresas

Las partes terminales de los pedúnculos se denominan receptáculos; aquí se insertan, en espirales, varios pistilos que constituyen el gineceo. El androceo, en cambio, está constituido por estambres filamentosos y cortos.

La flor se completa con dos cálices y una corola de pétalos blancos, y cada uno de ellos posee cinco elementos. La parte comestible de la fresase produce por el engrosamiento del receptáculo activado por la fecundación y de hecho es un fruto falso. En la superficie se desarrollan, a partir de cada pistilo, los aquenios, frutos secos, de dimensiones siempre mínimas.

La fecundación de los pistilos es imprescindible para que se produzca el engrosamiento de la parte del receptáculo que le corresponde. De no ser así, los frutos son deformes y de pequeñas dimensiones.

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Fases vegetativas y reproductivas

La fresa es una planta vivaz, pero en condiciones de cultivo normal no suele durar más de tres o cuatro años. Debido a las exigencias de la producción, su longevidad se reduce incluso a un año.

A continuación describiremos el ciclo, a partir de la germinación, que, de hecho, sólo se produce en aquellos casos en que los procedimientos de mejora genética requieren la reproducción por semillas.

La germinación de la semilla, en condiciones favorables de temperatura y humedad, se lleva a cabo en diez o doce días. Esta se inicia con la formación de dos cotiledones de forma redondeada seguida de la aparición de una hojita simple.

En una segunda fase salen las primeras hojas trifoliadas que al principio presentan un borde ligeramente dentado. Paulatinamente aparecen hojas nuevas con la forma característica.

El rizoma se convierte en el centro del desarrollo de donde parten las hojas, inflorescencias, estolones y el sistema radical. Durante el periodo de descanso vegetativo, la planta se alimenta de las reservas presentes en el rizoma y vuelve a crecer a una temperatura media superior a 6oC, con algunas diferencias según la variedad cultivada. La actividad vuelve a iniciarse con la aparición de nuevos brotes y raíces.

A medida que aparecen los nuevos brotes, la parte más profunda del rizoma muere y con ella las raíces que lo alimentan; así se obtiene una revigorización del centro de crecimiento.

En las variedades más extendidas, la diferenciación floral se produce en otoño, cuando los días son cortos.

En otras, como por ejemplo la Red gauntlet, se pueden distinguir las ramas de flores incluso en primavera, cuando los días aún son cortos, pero la temperatura es suficientemente elevada.

Las variedades de floración repetitiva y aquellas de días neutros representan, como veremos en el apartado dedicado al fotoperiodo, situaciones específicas.

El alargamiento de los pedúnculos anuncia el completo desarrollo dela flor. La fresa es una especie autofértil; la fecundación es indistintamente entomófila y anemófila.

Las bajas temperaturas y la elevada humedad del aire son el mayor obstáculo para una adecuada polinización. Después de la fecundación da comienzo el engrosamiento del receptáculo que conduce a la formación del fruto. Tras haber fructificado, las ramas desarrollan estolones de cuyos nudos brotan hojas y raíces que constituyen así una nueva planta. El número de estolones producidos por cada planta varía según las diferentes variedades cultivadas; algunas de ellas pueden producir más de cien en una temporada, mientras que otras sólo producen uno o ninguno.

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Exigencias y adaptación al medio

Conocer las exigencias del entorno es imprescindible para el éxito cuantitativo y cualitativo y, en consecuencia, económico del cultivo.

El suelo

La mayor parte de las variedades de fresales requieren un suelo de tendencia ácida (pH óptimo: 5,5-6,5) aunque hay algunas como la Bel Ruby y la Pochaontas que toleran el suelo calcáreo.

1. Entomófilo: término botánico que se aplica a una planta cuya polinización se hace a través de insectos.

2. Anémofilo: término botánico relativo a la polinización de las plantas asegurada por mediación del aire.

Muy exigente en cuanto a las características físicas, la fresa requiere un suelo de tendencia blanda, con una buena estructura y profundo, debido a la escasa fuerza de penetración de su aparato radical. Los mejores resultados en cultivo se obtienen en suelos silico-arcillosos con una abundante capa de humus.

Es conveniente, en la medida de lo posible, evitar los suelos compactos propicios a los estancamientos de agua y con una oxigenación escasa, donde la actividad de enraizamiento se revela limitada y se ve favorecida la podredumbre de las raíces.

El fotoperiodo

El fotoperiodo, en relación con el termoperiodo, determina la inducción de la floración y por lo tanto el comportamiento productivo y el área de difusión de las variedades.

Las principales variedades cultivadas son de día corto y en nuestro clima, sus embriones florales se distinguen en otoño; no vuelven aflorecer o tienen una sola floración.

Otras variedades cultivadas son, por el contrario, de día largo y presentan sus ramas de flores en el transcurso del verano; su floración es repetitiva y se obtiene una producción que se prolonga a lo largo del año. En general se cultivan muy poco, salvo en los huertos familiares, debido a las dificultades que presentan para su producción.

Estas forman un número de estolones muy reducido, lo que impone recurrir al complejo recurso de la propagación por esquejes de las cepas. Además, a lo largo de los meses más cálidos, debido a los defectos de fecundación, se advierte un gran porcentaje de frutos mal formados.

Un tercer grupo de variedades constituido recientemente es insensible al fotoperiodo: son las variedades llamadas de días neutros.

La diferenciación floral está determinada exclusivamente por la temperatura. Por esto, tomando las precauciones adecuadas, es posible obtener una producción continuada durante todo el año.

Cuando la adopción de estas variedades se haya generalizado, estas permitirán ampliar el área de cultivo a latitudes más bajas —caracterizadas por inviernos moderados—, economizar energía y reducir el coste de producción.

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Las exigencias térmicas

Aunque las exigencias térmicas oscilan según las variedades, la fresa puede considerarse una especie microtérmica, es decir que tolera temperaturas muy bajas durante su descanso vegetativo.

En el transcurso de este periodo, que se inicia con temperaturas inferiores a 6oC, la planta satisface sus propios requerimientos de frío que necesita para interrumpir la dormición o letargo de las ramas. Durante la fase vegetativa, la temperatura óptima es de 20 oC aproximadamente de día y 12 oC de noche, si bien el retorno del frío se tolera sin sufrir daños. Las exigencias térmicas durante la fase de floración y maduración que se desarrollan de forma siempre óptima a 25-26 oC son notables; las bajas temperaturas (menos de 2 oC) y las excesivas (más de 34 oC) provocan la desvitalización del polen, el aborto floral y la malformación de los frutos.

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