Familia y relaciones,  Sin categorizar

No me gusta la escuela – Gilles-Marie Valet e Anne Lanchon – Kindle version/ Tapa blanda

El siguiente texto es un extracto del libro No me gusta la escuela. Entenderlo, ayudarlo(ISBN: 9781683255277), escrito por  Gilles-Marie Valet e Anne Lanchon, publicado por de Vecchi /DVE ediciones.

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La portada del libro

Puede ser que su hijo, desde hace algún tiempo o desde siempre, se queje de que no le gusta la escuele. Por la mañana tiene que llevarle a rastras, durante las clases sueña despierto, no hay forma de que haga los deberes sin rechistar y el único aspecto positivo que le ayuda a sobrellevar el aburrimiento es jugar con sus amigos en el patio. Pero el tiempo de recreo es tan corto…

Este aburrimiento puede expresarse de diferentes maneras. En clase, puede que se quede ensimismado o que se muestre muy nervioso, que choque con la maestra y acumule los castigos o que olvide sistemáticamente los libros o las libretas… Es decir, se niega a doblegarse ante las normas básicas de la escuela.

La portada del libro

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Aunque por el hecho de cruzar el umbral de la escuela pueda considerarse un colegial, no se puede decir de él que sea un alumno que respeta a su maestro y que desea enriquecer sus conocimientos. Si a su hijo le gusta poco la escuela, seguramente no se sienta feliz en ella: quizá tenga algunas dificultades de aprendizaje que le transmiten una imagen negativa de sí mismo y que alteran sus relaciones con el maestro, con los otros alumnos o con usted mismo. Puede que le cueste hacer amigos.

El fracaso escolar y la soledad provocan mucho sufrimiento. ¿Por qué a ciertos niños les cuesta tanto adaptarse a la escuela? ¿Cómo motivarlos? ¿Cómo encauzarlos, hacer que confíen en sí mismos, mejorar su comportamiento? Este libro intenta analizar todos estos aspectos. Ofrece algunas pistas para comprender mejor las reacciones de su hijo, ayudarle a encontrar su lugar en la escuela y fuera de ella, en la sociedad. Dicho de otro modo, para hacer de él un alumno y un niño feliz.

Le cuesta adaptarse

Cuando empiezan a ir a la escuela «de los mayores», los niños suelen sentirse decepcionados por la enseñanza primaria: la maestra es menos cariñosa y más exigente que en educación infantil, el plan de estudios es más austero y el aprendizaje de la lectura cuesta más de lo previsto. ¿Cómo ayudarlos a adaptarse tranquilamente?

Ha perdido sus referentes

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La entrada en primaria representa para todo alumno una etapa esencial de su escolaridad, igual que la entrada en educación infantil y en el instituto. Se convierte casi en un rito de paso, del que sus padres le hablan desde hace meses: «El año que viene, irás con los mayores, tendrás que ser responsable y hacer deberes». Este discurso genera esperanza y gratificación: irá con los mayores; pero también es fuente de ansiedad: ¿estará a la altura? Hablar de antemano de la primaria está bien, siempre que expliquemos las cosas tal y como son para que el niño sepa qué esperar. Se le pueden enseñar, por ejemplo, las libretas de sus hermanos o hermanas mayores, si tiene. Al fin, llega el gran día. Con su cartera nueva, su hijo entra en un patio enorme, donde los niños de 6.o arman jaleo y juegan a fútbol. En medio de esta multitud se siente vulnerable. Es probable que no sepa dónde está su clase, los servicios o el comedor. Ahora pasa a ser el más pequeño entre los grandes. Todos los alumnos de primaria han sentido esta aprensión, aunque con la maestra del curso anterior quizá visitaran las instalaciones en junio. Han perdido sus referentes geográficos, deben habituarse a nuevas caras: las de los profesores, del personal de servicio y también de los alumnos que son más y mayores. Normalmente, algunas semanas bastan para que superen sus inquietudes y encuentren nuevos referentes. Sin embargo, algunos niños necesitan más tiempo que otros para adaptarse a la escuela primaria. A estos el primer año se les hace eterno, y a veces también los siguientes.

Echa de menos el ambiente más delicado de educación infantil

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El contraste entre educación infantil y primaria es enorme. En educación infantil, el niño mantiene una relación privilegiada con la maestra, normalmente rebosante de ternura, que lo ayuda a abotonarse el abrigo o a ponerse las zapatillas de gimnasia. Trabajan en talleres, en pequeños grupos y se desplazan de un sitio a otro. La pedagogía deja lugar a los juegos y las actividades de descubrimiento: pintura, música, danza…

Cuando termina una actividad, puede hojear libros y revistas, dibujar, jugar… En primaria, prácticamente todo esto desaparece. Debe permanecer sentado durante horas, levantar la mano para hablar, dejar de charlar con los compañeros y concentrarse en las instrucciones que le dan. La maestra es más distante y más exigente porque hay que cumplir un calendario. Nadie le ayuda a anudarse los zapatos. En cuanto a los juegos, también han desaparecido del mapa. La primaria es algo serio. A algunos niños les cuesta vivir esta etapa, lo cual es comprensible. Intelectualmente pueden estar listos, pero no afectivamente. Es el caso, sobre todo, de los niños nacidos a finales de año o que van un año adelantados.

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