Deporte y salud

Diario del embarazo – Cambios físicos y psicológicos de la mujer embarazada

El siguiente texto es un extracto del libro Diario del embarazo(ISBN: 9781683254249). Conocerlo, entenderlo, interpretarlo y ayudarlo, escrito por M. Marcone y N. P. Mattiot, publicado por de Vecchi /DVE ediciones.

Cuando tuve las primeras pruebas de esta obra en mis manos, lo primero que pensé fue: ¡otro libro sobre el embarazo! Sin embargo, este libro tiene elementos que lo hacen diferente. Es un texto escrito con sencillez y rigor por una persona dedicada desde hace mucho tiempo a este tema. La singularidad del texto radica en el hecho de que el hilo temático narra las experiencias y las emociones de una madre imaginaria, con el testimonio de nueve madres reales como contrapunto.

Hoy en día, más que en ninguna otra época, la mujer se plantea la necesidad de prepararse o no para el parto y para la maternidad. Personalmente, después de años trabajando en la sala de partos, estoy convencida de que es fundamental que se sienta apoyada en este delicado momento de su vida.

La posibilidad de procrear es biológica y, por tanto, sólo requiere el desarrollo completo de los órganos sexuales; pero la capacidad de desempeñar la función de madre o padre, en el sentido de favorecer un desarrollo psíquico correcto al hijo, es un tema más complejo. Actualmente, el hecho de ser madre sigue teniendo un gran valor.

Lo que ocurre, sin embargo, es que la mujer lleva a cabo su proyecto en otro momento de la vida y de forma diferente a como lo hacía antaño. La etapa que la mujer dedica al embarazo es muy especial ya que, además, es frecuente el caso de las mujeres que sólo tienen un hijo. De cualquier manera, representa una decisión muy importante para la pareja: tener un hijo es la expresión más intensa de su amor, es «la razón de ser» que materializa la inmortalidad biológica.

El libro utiliza un lenguaje claro y transmite un mensaje optimista sobre cómo afrontar el parto. Me gustaría comentar algunos puntos que me han llamado la atención (naturalmente hay otros aspectos que merecerían la misma consideración, pero, de este modo, el lector dispone de un amplio margen para descubrir contenidos y para efectuar reflexiones personales).

Se me antoja particularmente útil el análisis del proceso del parto que efectúa la protagonista del libro que, de forma práctica y real, desea acercar al lector ciertas problemáticas de adaptación al papel de madre. La identificación espontánea con Lara, la protagonista, hace posible seguir el hilo de sus pensamientos, vivir sus emociones, su forma de adaptarse con naturalidad a los cambios que conlleva el nacimiento de un hijo en la vida de todas las madres y todos los padres.

Todo ello sirve para entender que, a pesar de los cambios culturales de las últimas décadas, el parto es todavía un acontecimiento determinante en la vida de la pareja, capaz de generar transformaciones en la personalidad.

En conjunto, este libro es una obra elaborada y completa, que proporciona a la gestante la paz interior que todavía, demasiado a menudo, no se le transmite.

Prólogo

Mujeres nuevas, mujeres libres, mujeres seguras. Desde hace casi dos generaciones, interpretamos la fábula de la emancipación y disfrazamos las contradicciones con el eufemismo de la complejidad. Hoy estamos en condiciones de quererlo todo (aunque no necesariamente de desearlo). Cada día nos enfrentamos a la fatiga de una identidad extensible, que parece como si pudiera ampliarse ilimitadamente, con la adopción de nuevas funciones, de nuevos espacios, de una nueva capacidad de control.

Pero el resultado de esta acumulación, muchas veces arbitraria y motivo de ansiedad, puede ser el empobrecimiento personal, puesto que se corre el riesgo de dar vida a una figura femenina cada vez más condicionada por la imagen y por las funciones, por lo que se hace o se sabe hacer.

Hoy en día, el problema real no es ser madre ni llegar a ser madre, sino sentirse madre, es decir, tener consciencia de lo que significa el hecho de ser madre y aceptar las profundas transformaciones que conlleva. Tener un hijo es una elección definitiva, la única dentro de un mundo de opciones reversibles.

En la actualidad, nuestras vidas son más versátiles, variadas, ajetreadas y flexibles que hace dos generaciones. Dar a luz es quizá la única materialización del «para siempre», el último ritual de paso de nuestra sociedad.

La metamorfosis física es el signo del cambio psíquico, con la diferencia de que el cuerpo, al cabo de nueve meses, vuelve a ser más o menos el de antes. La identidad, en cambio, no. Recuerdo la frase pronunciada por una madre, al día siguiente de su primer parto, en un estado de cansancio y euforia al mismo tiempo: «No estaré nunca más sola… Es maravilloso. Es terrible».

Ya nunca más uno, sino dos. Tener un hijo es la entrega absoluta, la más incondicional, de un ser a otro. Se necesita la fortaleza suficiente para aceptar el desafío de la dependencia. Hace falta ser adulto, desde el punto de vista racional, y optimista.

Sin embargo, sentirse o no sentirse madre no es una de tantas opciones. Es una decisión que marca para siempre un antes y un después. Los nueve meses del embarazo suponen una oportunidad única: en una dimensión femenina machacada por los esfuerzos y las demostraciones, sobre una visión horizontal de la vida, constituyen el lugar psíquico en donde se construye y se da espacio al cambio. Una vez dibujado el perfil de nuestra identidad de mujeres contemporáneas, nuevas, libres y seguras, el verdadero reto es dar profundidad, reencontrar una forma y una nueva perspectiva.

¿Quién es Lara, la protagonista de estos nueve meses de transformaciones psicológicas y físicas? Pues es la mujer que todas llevamos dentro. Y, a su alrededor, se encuentran las otras mujeres, personajes reales, que cuentan su propia historia, en una serie de largas entrevistas. Miedos, deseos, preguntas, inquietudes, arrebatos, procesos… Lara los asume todos y los reinterpreta. Porque el embarazo es siempre la misma historia, una única historia, desde hace siglos, generaciones.

Pero, al mismo tiempo, es una vivencia muy personal, privada e íntima. Este libro intenta explicar ambas historias a través de un doble registro —el monólogo comentado de Lara y el coro de las entrevistadas—. Por un lado, los elementos comunes de las vidas de las mujeres que son madres y, por otro, las experiencias individuales que cada una vive de forma distinta.

No se puede decir todo acerca del embarazo, porque no se pueden contar todas las gestaciones. Queda, sin embargo, el conocimiento—y la fuerza— de una única e ininterrumpida narración: cuando una mujer decide tener un hijo, no está sola. Muchas mujeres han recorrido antes el mismo camino. Con ella están otras madres, otras vidas, otras experiencias. La historia de todos los nacimientos.

Introducción

Los cursos de preparación para el parto que llevo impartiendo desde hace muchos años me han dado la oportunidad de escuchar a muchas mujeres embarazadas. Independientemente de las situaciones personales, todas ellas expresan siempre los mismos temores, las mismas preocupaciones, y plantean las mismas cuestiones.

Durante mucho tiempo he creído saber qué conflictos internos daban lugar a estos sentimientos. Sin embargo, después del nacimiento de mis hijos, al que siguió un largo periodo de reflexión, tuve la posibilidad de entender la complejidad psíquica de la gestación, sus contradicciones y sus interrogantes.

Sobre este tema se ha escrito poco (salvo en las publicaciones científicas específicas). En realidad, hay mucha bibliografía para gestantes que trata todo lo que tiene que ver con la parte física del embarazo, pero prácticamente no hay obras que hagan referencia a aspectos de índole psicológica.

Por esta razón decidí dar vida a Lara, para que todas las mujeres embarazadas puedan ver reflejado en ella algún aspecto de la experiencia que están viviendo, y para que puedan darse cuenta de que muchos estados anímicos que viven como únicos y personales (y que a veces incluso consideran anormales), en realidad son típicos de esta etapa de la vida.

En Lara se mezclan las características comunes a decenas de mujeres embarazadas, que han participado en los cursos o en sesiones de asistencia psicológica, sin olvidar tampoco algunos recuerdos de mis propios embarazos.

El libro trata de la reestructuración interna que experimenta la mujer durante la gestación (la gestante suele desatender los cambios psicológicos ligados a la espera de un bebé, que son tan reales como los físicos —aunque a veces más difíciles de apreciar—, porque concentra toda su atención en los cambios corporales, para indicar al médico el más mínimo síntoma).

A diferencia de otras culturas, en nuestra sociedad la gestación está notablemente medicalizada. Todas las mujeres, incluso siendo jóvenes y estando perfectamente sanas, se someten a visitas médicas periódicas para controlar su estado y el del feto. En estas visitas reciben información sobre lo que está ocurriendo en su interior. Por otro lado, conocen muchos síntomas de irregularidades en el proceso de la gestación.

El interés por las características físicas del embarazo y la atención que en ello se centra contrasta con la escasa importancia que se da a los aspectos psicológicos. Si bien algunos de estos aspectos difícilmente pasan inadvertidos, no se les suele conceder importancia y, por lo general, se achacan a la inestabilidad del humor, a la emotividad o a la tendencia a la introversión que empuja a la mujer a separarse gradual e inconscientemente de la realidad.

La mujer embarazada nota en sí misma la facilidad con la que pasa de la risa al llanto, la capacidad de conmoverse por una nimiedad y, dado que la mayor parte de sus pensamientos están dirigidos al parto y al niño, se desvincula todavía más de las cosas que le interesaban como, por ejemplo, el trabajo, las aficiones, la relación con los demás, etc. En raras ocasiones se pregunta qué nexo profundo existe entre estos estados de ánimo y la etapa en la que se encuentra, y hasta qué punto el estado anímico puede influir en la gestación.

Para ilustrar el desarrollo de estos sentimientos y los vínculos que existen entre el estado físico y el estado psíquico, es conveniente aclarar previamente algunas situaciones análogas entre la mujer-niña y la mujer-madre (esto, en el libro, se hace a través de algunas situaciones que describe Lara; los comentarios que puntualizan su narración sirven de unión con el material de las entre- vistas que figura al final de cada capítulo, porque ponen de relieve e intentan explicar los temas universales, comunes a todas las gestantes).

Del mismo modo que la mujer embarazada es el emblema de dos unidades distintas pero fusionadas, el libro, a pesar de tener una esencia única, también permite seguir la evolución del embarazo de la protagonista y profundizar en los significados que subyacen detrás de los contenidos manifiestos. Al mismo tiempo, se puede ir comprobando que cada elemento de la historia de Lara se corrobora en las narraciones hechas de forma espontánea por distintas mujeres sobre su propio embarazo.

En cada capítulo se han dejado unas páginas en blanco para que las lectoras que lo deseen vayan anotando sus reflexiones, vivencias y recuerdos a medida que estos vayan surgiendo durante la lectura. Así, podrán confirmar o rebatir lo que en el libro se dice, aunque, de hecho, lo más importante es dar salida en un momento de tranquilidad a una parte de ese mundo interior al que tan poca atención se le presta.

Nuestro deseo es que el diario de Lara sea el diario de todas, porque el embarazo, como todos los grandes momentos de la vida, engloba al ser humano en un único e inmenso universo, en donde cada uno ilumina una u otra faceta.

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