Desarrollo personal

Serie de ajedrez

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El juego del ajedrez es un deporte intelectual. Generalmente el ajedrez se juega entre dos personas, o grupos de personas en consulta, una de las cuales conduce las piezas blancas y la otra, por lo tanto, las piezas negras. Dichas piezas son movidas sobre un tablero compuesto de 64 casillas cuadradas, iguales, que están pintadas alternativamente de negro y blanco o, en algunos casos, de blanco y rojo u otros colores. La lucha se produce entre dos cerebros o inteligencias enfrentadas. Los dos tienen los mismos elementos a su disposición: las piezas o trebejos, el tablero y, en primer lugar, la capacidad de saber llevar sus tropas a la victoria final, con ayuda de la suerte. Las piezas quedan divididas en dos bandos: blancas y negras. Estas piezas se mueven según las reglas del juego; la movida suele llamarse jugada; dar mate al rey contrario significa vencer al rey enemigo, y con ello ganar la partida. El ajedrez es también un juego de habilidad. Algunos lo consideran un simple juego; otros afirman que es un deporte intelectual, e incluso encontramos también a quienes aseguran que el ajedrez es una ciencia. Nosotros, entre tantos conceptos y definiciones diferentes, sólo podemos decir una cosa: el ajedrez es un arte. Una vez colocadas las piezas sobre el tablero, empieza la partida. A partir de entonces se tratará de iniciar una lucha sin tregua. Los dos adversarios se enfrentarán encarnizadamente, pero con nobleza y deportividad. Hay que tener en cuenta que en este juego, deporte, ciencia —o como se prefiera denominarlo—, ambos adversarios cuentan con las mismas armas, el mismo número de piezas, el mismo valor nominal, etc., por lo que la victoria se conseguirá pensando, estudiando y analizando detenidamente las diferentes posiciones que resulten del avance del juego. Y, sobre todo, el hecho de perder alguna partida no ha de desanimar a nadie. Ya se sabe que nadie nace sabiendo.

El siguiente texto es un extracto del libro El ajedrez en 20 lecciones para principiantes(ISBN: 9781683250753). Conocerlo, entenderlo, interpretarlo y ayudarlo, escrito por Adolivio Capece, publicado por de Vecchi /DVE ediciones.

El registro arqueológico nos permite afirmar que ya en la antigüedad existían juegos basados en cuadrículas tanto en Oriente (India, China, Egipto y Mesopotamia) como en Occidente (Roma, antigua Grecia y norte de Europa), algunos de los cuales se remontan al tercer milenio. A mediados del siglo VI d. de C. apareció en India el Chaturanga, juego relacionado con el ajedrez, que pasó a China, Corea y Japón, donde evolucionó dando lugar al ajedrez que se juega actualmente en estos países y que es distinto del occidental. El Chaturanga se propagó también por Irán y, a través de los árabes, llegó a Sicilia, a la península Ibérica y al resto de Europa, donde se fusionó con los juegos ya existentes. En 1475 se introducen algunos cambios en los movimientos de la reina y el alfil y los jugadores empiezan a analizar jugadas, especialmente aperturas y finales, con lo que el ajedrez empieza a sistematizarse. Los jugadores más importantes de los siglos XVI y XVII fueron españoles e italianos. Entre los españoles hay que destacara Ruy López de Segura, fundador de la llamada «escuela española» y creador de la apertura española. Con el reinado de Felipe II, en 1574 se organizó el primer torneo de ajedrez que registra la historia y en el que resultaron vencedores los representantes italianos. Durante el siglo XVI persisten todavía algunas diferencias, respecto a los usos actuales del ajedrez; a partir de 1600 se introducen cambios en la realización del enroque y del avance facultativo del peón de salida. De esta forma, se unifica la normativa del ajedrez en el área del Mediterráneo. Entrado ya el siglo XVIII, Europa sigue con gran interés la publicación de las Cien partidas desesperadas, del árabe Philip Stamma, considerado el mejor ajedrecista del momento hasta que fue derrotado, en 1747, por el francés François Danican Philidor. Se consolidó la escuela italiana en torno a Ercole del Río mientras el alemán Allgaier inventaba la variación del gambito de rey.

El siguiente texto es un extracto del libro Domine las aperturas de ajedrez (ISBN: 9781644615225).Conocerlo, entenderlo, interpretarlo y ayudarlo, escrito por Lorenzo Ponce Sala, publicado por de Vecchi /DVE ediciones.

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