Artesanías y pasatiempos

Consejos y proyectos del arquitecto para las ventanas – Cómo está hecha una ventana

El siguiente texto es un extracto del libro Consejos y proyectos del arquitecto para las ventanas(ISBN: 9781683254140). Conocerlo, entenderlo, interpretarlo y ayudarlo, escrito por Maurizio Corrado, publicado por de Vecchi /DVE ediciones.

Gracias a las nuevas tendencias en la forma de vida, la ventana está viviendo un periodo de interés renovado; la idea de una casa que respira se realiza principalmente a través dela ventana. De su forma y de su posición dependen la calidad de la luz, del aire y de los sonidos que rodean constantemente a los habitantes de la casa; la relación que se tiene con la ventana y la forma en que se utiliza pueden favorecer la eliminación de la contaminación interna.

las ventanas

En este libro, después de realizar una breve panorámica histórica sobre su evolución, se habla de la ventana como carpintería o ventanaje, en sus más variadas realizaciones; se explica de qué partes y de qué materiales está constituida, cómo mantenerla joven y cómo utilizarla de la mejor forma posible.

Después de esta primera sección presentamos una lista de los tipos más importantes de ventanas que se utilizan: ventanas de producción, modelos fruto de un proyecto exclusivo de arquitectos famosos y ventanas de diversa procedencia y época. Y, finalmente, se examinan los elementos que la completan, desde las persianas a los postigos, de las persianas enrollables a las cortinas, hasta los accesorios, como herrajes y rejas.

Las ventanas, los ojos de la casa

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La ventana, abriendo el camino hacia la luz y hacia el aire y poniendo en contacto directo los ambientes con el exterior, permite respirar a la casa y comunicarse con el resto del mundo; en la Biblia, en el libro de los Reyes, se lee que el Templo de Jerusalén tenía tres ventanas en correspondencia con el camino del sol: una orientada a Oriente, una a Occidente y una al Sur.

Hacia el Norte, en cambio, donde el sol no llegaba, no había ninguna abertura. De esta forma el edificio recibía la energía del sol en los tres momentos y formas diversas en las que se manifiesta durante el día y el año. Disposiciones cosmológicas, razones funcionales, exigencias subjetivas: entremos en el mundo claro, aireado y lleno de luz delas ventanas.

Una definición de la ventana

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La enciclopedia dice sobre las ventanas: «Se realizan en el grosor de la pared externa con el objetivo de iluminar y airear los ambientes de un inmueble, y de dar a las personas que se encuentran en el interior la posibilidad de disfrutar de la vista externa quelas rodea». Por lo tanto, la ventana se define como «un hueco», un agujero, una brecha, una abertura en una pared cerrada. Sus principales funciones son tres:

■ dar aire;

■ hacer entrar la luz;

■ permitir la visión de lo que se encuentra más allá de la pared.

Pero normalmente, con el término ventana se indica también el sistema de cierre del hueco, llamado carpintería.

Pero la propia palabra ventana ha tenido y continúa teniendo otros muchos significados: puede indicar una posibilidad de desahogo, una salida, una vía de escape; en el lenguaje tipográfico, ventana es el hueco dejado en una columna por un error o el espacio destinado a contener una imagen; para los geólogos es una abertura que se forma en una ladera y que deja al descubierto el terreno de debajo; en anatomía se trata de una fisura en una zona ósea; en informática, la ventana, window en inglés, es el trámite de comunicación entre el usuario y el ordenador: «abrir» una ventana significa acceder a funciones de trabajo específico.

Las ventanas en la historia y en el arte

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En Grecia, en los templos y en los edificios públicos, la ventana no tenía la tarea de dejar entrar luz, función que se confiaba a la puerta, sino la de hacer pasar el aire y, a veces, permitir controlar el exterior.

Las excavaciones de Pompeya y de Ostia Antica son el testimonio de que en las viviendas la forma de ventana más utilizada era la rectangular; las casas tenían una abertura también a la calle, colocada arriba, para proteger el interior de la mirada de los transeúntes.

En las casas más ricas, las ventanas estaban cerradas por lastras de alabastro, pero en la mayor parte de los edificios permanecían abiertas. Aunque el proceso de trabajo del cristal ya era conocido por lo menos desde el 1500 a. de C., la utilización de este material no era frecuente y, además, sólo se podía producir en pequeñas láminas semitransparentes.

En Roma sólo las termas y algunas casas patricias tenían cristales transparentes. Cuando era necesario que la ventana no permaneciera abierta, se utilizaban materiales translúcidos, como pieles de animales, papel impermeable, láminas finas de mármol o de granito.

Durante la Edad Media se abrieron estrechas aberturas con capialzados muy pronunciados en los gruesos espesores de las paredes de los edificios. En el periodo románico se desarrollaron las grandes ventanas circulares, los rosetones, divididos en forma de estrella. El siglo XII señaló el periodo de las grandes aberturas y del triunfo de la luz.

De hecho, las estructuras de la arquitectura gótica dieron a las ventanas nuevas oportunidades: se distribuían sobre puntos simples, liberando a la pared de funciones de soporte hasta el punto de que se le permitía poder desaparecer, transformada en grandes, altas y majestuosas ventanas a través de las cuales se filtraba de la mejor forma la luz del sol.

En el siglo siguiente, en las casas señoriales de Inglaterra se utilizaban grandes ventanas formadas por pequeños rectángulos de cristal, mantenidos juntos por barrotes de plomo que formaban una gran superficie acristalada, antepasada de la ventana llamada «a la inglesa».

Durante el siglo XV, en el norte de Europa, la búsqueda de una mayor luminosidad para el interior de la casa llevó a la construcción de una ventana sobresaliente respecto a la pared, que permitía entrar la luz por tres lados: esta tipología precede a la más reciente ventana mirador, que se convierte en un verdadero y pequeño espacio proyectado al exterior.

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En las viviendas comunes la ventana ha tenido siempre formas distintas según las regiones; en general se diferenciaban en el uso del arquitrabe o del arco, que presenta muchas variantes.

Durante el Renacimiento la ventana monoorificio o de un solo hueco empezó a establecer su primacía y se enriqueció con varias tipologías; las formas rectangulares y arqueadas del tipo clásico se convirtieron en las más usadas y la ventana conquistó un lugar de honor en la fachada, de la que se iba convirtiendo en uno de los elementos fundamentales, por presencia y tipo de decoración.

Se utilizaron elementos decorativos en lugar de pilares y columnas y el frontón empezó a asumir estructuras y movimientos caracterizados por una relativa independencia.

En el periodo del Barroco las formas fueron constantes y cambió la calidad y la cantidad de las decoraciones. En Francia, a mediados del siglo XVII, nació la ventana a guillotina o sobresaliente, que se difundió enseguida modificando el aspecto de las casas en todo el norte de Europa.

Gracias a nuevos procesos productivos, a principios del siglo XVIII se pudieron utilizar láminas de cristal de una longitud superior al metro, hasta los dos metros por dos. El aumento del tamaño de los cristales permitió que el armazón se pudiera reducir hasta obtener ventanas cada vez más elegantes a la vista.

En este periodo, en el interior se creaban juegos de reflejos, de simetrías y de luces entre ventanas y espejos. La forma de las ventanas definía también los niveles: a doble altura la de las salas de representación y cuadradas en el último piso.

En el siglo XVIII, la presencia de ventanas se convirtió en sinónimo de prosperidad de la casa, hasta el punto que en Inglaterra, partiendo del presupuesto de que cuanto más grande era la casa más ventanas tenía, se introdujo una contraventana en las ventanas: de esta forma los ingleses taparon un gran número de ventanas y se convirtieron en amantes dela penumbra.

Durante el siglo XIX las ventanas experimentaron las formas más diversas, siguiendo la fascinación de lo exótico o el recuerdo del pasado y preparando el camino para la entrada en el campo de los métodos de producción industriales, que cambiaron en poco tiempo las formas, los materiales y las formas de construcción.

El siglo XX ha visto cómo las ventanas se han alargado en forma de cinta, ocupando toda la fachada y envolviendo completamente el edificio para realizar el ideal de la arquitectura de cristal soñada en la década de los veinte. Liberada de los vínculos de la forma, actualmente la ventana puede convertirse en lo que es realmente: la abertura de la casa al sol, al aire y al mundo.

La ventana y los símbolos

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El hecho de ser una abertura asocia la ventana con la idea de posibilidad y con la de lejanía; además simboliza la receptividad: cuando es cuadrada recuerda la tierra en relación con la acción del cielo; cuando es redonda indica una receptividad similar a la del ojo y la consciencia, especialmente cuando se encuentra en la parte alta de una torre, por analogía con el cuerpo del hombre. En las ventanas con más aberturas, el número de aberturas se hace corresponder con los valores y con los significados codificados por la numerología.

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